Opinión | Camavinga y el rendimiento inmediato

El centrocampista franco – angoleño ha comenzado su etapa en el Real Madrid demostrando que tiene calidad y compromiso de sobra para asentarse dentro del equipo merengue

Eduardo Camavinga se está ganando al madridismo. El centrocampista, que aterrizó en la capital española el pasado mes de agosto procedente del Stade de Rennes, no ha podido comenzar mejor su andadura como jugador del Real Madrid.

Y es que en los seis partidos en los que el internacional francés se ha endosado la casaca blanca, ha dejado patente una calidad y un sacrificio dignos de un veterano, así como una alegría y unas ganas de aprender propias de su edad.

 

Condiciones en ambos lados del campo

Cuando Camavinga comenzó a despuntar en el fútbol de élite, muchos veían en él al mediocentro del futuro. Sin embargo, sus cualidades técnicas evidenciaron que el ex del Rennes no es un mediocentro al uso, si no que es un centrocampista con mucho recorrido, capaz de aparecer en ambos lados del campo y exprimir al máximo todas sus cualidades.

Su comienzo en Chamartín plasmó su talento ofensivo. A los siete minutos de entrar al terreno de juego (en la jornada 4 ante el Celta), Camavinga anotó su primer gol como madridista. Al partido siguiente, una gran jugada entre él, Valverde y Rodrygo, permitió al Madrid vencer al Inter en San Siro.

No obstante, los últimos encuentros han permitido ver al Camavinga más todoterreno, con una entrega descomunal y una gran capacidad para amoldarse a los partidos. Ante el Valencia, el centrocampista sostuvo al Madrid los últimos minutos y cambió la dinámica de un encuentro que se le atragantaba a los suyos. También, el último partido, ante el Sheriff, ha posibilitado ver a un jugador más polivalente, capaz de jugar, incluso, de lateral izquierdo.

Una alegría contagiosa

No resulta sencillo tener 18 años y defender la camiseta del Real Madrid. A pesar de ello, Camavinga ha demostrado que la edad no es un impedimento para él, y que las ganas de exhibir todo su potencial pueden más que la inexperiencia de cualquier adolescente.

Además, su alegría, la cual ya ha dejado ver en numerosas ocasiones, resulta más que favorable para un equipo y una afición necesitados de futbolistas jóvenes y con ganas de comerse el mundo.

Sin duda, Eduardo Camavinga es una de las grandes esperanzas del madridismo, y él, por el momento, parece saber estar lidiando con ello.

Foto: Dennis Doyle / Getty Images via OneFootball

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