El Rincón de Apple Tree | Depredadores insaciables

Otra copa más a la buchaca, después de las dos últimas ediciones que por errores propios y ajenos (no quiero acordarme) se nos escaparon de las manos. Un equipo que acabó aplastando a los rivales de semis y final con una autoridad incontestable y con una exuberancia grupal como hacía tiempo que no se veía. El equipo ha ganado con claras diferencias y repartiendo minutos de protagonismo entre sus diferentes integrantes.

Todo es felicidad en el imperio blanco. ¿Todo? ¡No! Aún existe una sección irreductible de la afición madridista para la que los éxitos no son suficientes. Para la que ganar es algo que debería darse por sentado al llevar el escudo y que cuando no se gana, habla de ridículo a la mínima ocasión.

Esta misma sección de la afición blanca está siempre en busca de la excelencia y de la asíntota de la perfección tanto a nivel de equipo como a nivel individual. Y es sobre todo al nivel individual donde enseñan sus colmillos y los clavan al menor signo de debilidad de algún miembro del equipo independientemente de las circunstancias de cada uno de ellos en todos los aspectos y que, a buen seguro, desconocen. Pero da igual, aquí hemos venido a crucificar.

Este tipo de aficionado [sic] habría descartado hace tiempo a jugadores que ahora adoran y que tras un trabajo de años por el staff blanco a nivel técnico, físico y personal han dado el fruto deseado. El ahora idolatrado Facu Campazzo (habría que ser marciano para negarlo, y ni aún así) vino al Real Madrid en 2014 como tercer base de una pareja intratable de Sergios. Era un “revolucionapartidos” cuyas carreras incontroladas no siempre terminaban como pensaba ya fuera por pérdida o falta en ataque. Pasó su “training camp” de dos años en Murcia y volvió al Real Madrid bajo la sombra de Luka y Llull. Ahora es comandante en plaza.

No digamos del bueno de Anthony Randolph. Si de la yihad madridista dependiera, no habría durado más de un año. Calidad bajo sospecha a la mínima oportunidad. Momentos de excelencia en la misma temporada para caer en el pozo de la rotación de la que ahora presumimos como el mejor cuatro de Europa.

Otro ejemplo de los creadores de “Menudo paquete hemos fichado. Hay que echarlo ya” tornando a “Cómo cambia el equipo con él en pista” es el bueno del Jeffery Taylor. De hacer caso a la crítica sumaria nos habríamos perdido la evolución de este complemento indispensable, (ese playoff con el Panathinaikos) en la escuadra blanca y que está entre los extranjeros con más partidos disputados en la historia del Real Madrid.

 

rudy fernández trey thompkins final copa acb 2020

El mismo Rudy, luchando contra repetidas lesiones en su espalda, ha tenido rachas de juego muy mejorable que no han sido desaprovechadas por las hienas de la crítica para poner los puntos sobre las íes. Han condenado su contrato que hábilmente habría negociado y merecido, imagino. Ahora muchos lo ven como el mejor alero de la década en la Euroliga.

También pasó por ahí el Chacho. Fichado como ex NBA en el Madrid de Messina que no acababa de encontrar su sitio (y su tiro) hasta ese cuarto partido semifinal de 2012 en Vitoria con la sombra de Draper como sustituto. Una vez roto el bloqueo mental, su rendimiento explotó hasta lo que ha demostrado en su trayectoria europea.

Ejemplos hay unos cuantos y el denominador común en todos ellos es el mismo. Pablo Laso. Porque sí, también hay una parte de las hordas de Mordor que argumentan que “con estos jugadores gana cualquiera”. Como si sólo bastara decir: “salid y ganad. Y si puede ser de paliza, mejor”. Si algo ha demostrado Laso es que ha jugado con buenos jugadores, claro, y con diferentes estilos. ¿O me vais a decir que el Madrid de Slaughter y Ayón era el mismo que el de Tomic y Begic? ¿O el de Facu y Tavares igual que el de Llull y Mirotic? Ha mantenido una línea de juego similar adaptándose a los mimbres que tiene cada año. Trabajando tanto colectivamente e individualmente para fortalecerlos.

Pero hay momentos, como decíamos, en que, algún mimbre se debilita y toca trabajar con él. Y a los depredadores de las redes, les llega el turno de hincar sus dientes. Ahora le ha llegado el turno (bueno, le llegó hace un tiempo) a Llull. Gente que lo quiere retirar, incluso diría que deportar del país. El primero que sabe que tiene que mejorar es él como ha dicho en varias ocasiones. Pero no es suficiente para la masa. La masa quiere resultados inmediatos y todos los partidos. Esa misma masa produce de manera excelente en su trabajo todos los días y no se escaquea de ningún marrón que le pueda caer. Pero claro, ¡es que con lo que cobra! ¿Tendría que meter triples sin salir a la cancha? Insaciables. Por el bien de sus trabajos, esperemos que sus jefes no tengan igual de afilado su criterio a la hora de juzgarles en su desempeño diario.

sergio llull celebración campeones copa acb 2020

Si alguien se merece confiar en una recuperación y adaptación al equipo es Sergio Llull. Todo lo aportado estos años y esa mentalidad de entrega son ejemplo de trabajo a destajo. Confiemos en la labor de Sergio y en la guía de Laso para volver a la senda de la normalidad de la manada y que los depredadores del páramo muerdan en vacío. Que vayan pensando a quién dedicar su atención. Ya buscarán a otro en el equipo porque si hay algo que son, es insaciables.

Texto: @dmanzano1971

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