Todo Nervio Y Corazón | Camaleónicos

Y así, sin frases hechas, falsas, o para la galería, ganamos nuestra duodécima Supercopa; el título 49 de Florentino Pérez (ese al que muchos no dejaban de criticar y decir que era lo peor que le podía pasar al club).

Un torneo donde un Barça enamorado de sí mismo con el inestimable apoyo y palmaditas de la prensa, ni dejándose los higadillos fue capaz de ganar a un equipo que supo cómo jugarle, cuándo dejarles el toque de balón, cuándo salir a la contra dejando un bloque defensivo atrás más que solvente y demostrando lo que Casemiro, Vini, Karim y Valverde son capaces de hacer. Pero ¡oye!, sin alegrarse en exceso que luego dicen que vamos de sobrados… Lo que me recuerda una frase de Gallego que decía “antes nos pegábamos más patadas y nos quejábamos menos”.

Durante el partido se tuvo que oír que nuestro ataque solo era posicional, debió ser la frase de su guion para narrar la competición, porque solo corríamos, no la tocábamos con clase… sí, carcajearos a gusto porque su bilis debe convertirse en nuestras risas a boca abierta, porque tenemos asumido —por lo menos yo—, que los culés tienen alfombra roja. Pero sea como fuere, nos llevamos el partido en el bolsillo a pesar del  comportamiento barriobajero al que ya nos tienen acostumbrados, bien lo sabe Vini. Pero cabeza al frente y de cara a la final contra el Athletic de Bilbao, intentando reconstruir el desgaste físico y metal, porque el anímico parece intacto.

Con la entrada de Valverde se llega más rápido arriba pero sin Modric, a parte de su calidad, se pierde posesión. Lo que le gusta ganar a los culés. Estamos llenos de recursos, y con el covid de Carvajal se trabajó la vuelta de Alaba.

¿Y qué se puede decir de la final que no esperáramos? Un Luka mvp que rejuvenece a cada minuto junto con un Tibú que parecía portero de balonmano tras el paradón con el pie al penalti lanzado por Raúl García, el antimadridista de pro. El Athletic fue un muy digno rival que aplaudió cómo nos daban el trofeo y jugó un partido de fútbol sin actitudes fuera del deporte y reconoció su derrota. No como otros al menos…

Un Carlo que dijo tener un equipo al que le gustaba ver jugar y el orgullo de estar en este club, con este equipo con el orgullo siempre a tope… ¿Quién no estaría orgulloso? Bueno, retiro la pregunta… Porque sí, el ORGULLO siempre debe ser sinónimo de ser madridista. Igual despierto a todos los vinagres, pero para el resto que disfrutáis con las victorias y nuestro equipo:

ENHORABUENA

Sí, hemos sido camaleónicos, jugar a la contra cuando se necesitaba, y dejarles el balón cuando era lo que tocaba, gustará más o menos, allá cada uno. Para mí dos dignos partidos.

Texto: @angiemg82
Foto: Real Madrid

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