En Clave Morada | La importancia del otro fútbol

En el Sadar no se gana de cualquier manera. El Real Madrid cuando juega en Pamplona sabe que las exquisiteces técnicas que tanto le gusta brindar a su público como local, no son igualmente efectivas, y en muchas ocasiones incluso pueden llegar a ser contraproducentes para conseguir la victoria.

Osasuna es uno de esos clubes que tan bien maneja todos los aspectos relacionados a lo estrictamente futbolístico. Tiene todos los ingredientes necesarios para ser un equipo versado en la materia cuando juega como local: las dimensiones de su campo son pequeñas, literalmente es una caja de cerillas, a mucha honra, donde prender la mecha necesaria para sacar a relucir el mejor repertorio de lo que conocemos como “el otro fútbol”, algo totalmente legítimo y que un servidor personalmente disfruta de lo lindo. Además, sus plantillas suelen estar repletas de jugadores aguerridos y experimentados en batallas de mil colores.

Pero si los madridistas algo hemos aprendido con el paso del tiempo y tantas ligas perdidas por el camino es que para ser campeones, nuestro equipo debe manejarse a la perfección a la hora de ir al choque, no rehuir el juego brusco en las dos áreas y saber manejar los tiempos durante el partido. No desesperarse si no logra encauzar más de tres pases seguidos en una fase del encuentro, y si es necesario soltar una buena patada para asegurarse que un peligroso contraataque del rival no va a fructificar. Saber sufrir. Todos estos aspectos grises del juego, ampliamente repudiados por buena parte de la prensa y del entorno menos afín al club blanco, son los ingredientes que pueden ir condimentando el título de Liga.

Nadie duda que el equipo de Zidane esta temporada si de algo no carece es de compromiso, y en citas ligueras como la de esta tarde en Pamplona es cuando mayor importancia cobra en el terreno de juego. Al final ganamos 1-4, con goles de Isco, Ramos, Lucas Vázquez y Luka Jovic, pero algunos creemos que los cimientos de la victoria empezaron a levantarse cuando Sergio Ramos hace una contundente entrada sobre Rubén García, o cuando Dani Carvajal empuja a un rival justo antes de sacar una peligrosa falta, cuando su equipo estaba descolocado en algunas marcas, forzando la repetición del saque con la consiguiente tarjeta amarilla.

Son detalles que pueden marcar el devenir de toda una temporada, y jugadores como Ramos, Casemiro o Carvajal no dudamos que los manejan a la perfección. Por eso son tan importantes en el esquema de Zidane, incluso cuando no están al 100%. Con talento y buen juego. Pero también con garra y oficio. La receta del éxito.

Texto: @Bricepinkfloyd
Foto: Getty Images

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Responsable Web y Redes Sociales de #MadridistaReal

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