Crónica Real | Sin piernas y con algo de corazón (2-1)

El Real Madrid saltó al estadio Alfredo Di Stéfano para enfrentarse al Villarreal en la última jornada de La Liga, que se disputó en simultáneo con algunos otros compromisos, como el Valladolid-Atlético, que era el otro equipo peleando por el título, así como el Valladolid peleaba por mantener la categoría.

Zidane lanzó en la alineación a Courtois, quien estaba respaldado en defensa por Miguel en izquierda, Varane y Militão en el centro y Odriozola por derecha; además en el centro del campo Casemiro custodiaba a Valverde y a Modric, el incansable croata y número 10 del equipo; en ataque, bien abiertos Vinicius y Asensio, con Benzema como delantero centro.

 

Unai Emery, entrenador del submarino amarillo, hizo algunas rotaciones, incluyendo a al portero argentino Rulli como titular en lugar de Asenjo, por ejemplo. No obstante, Albiol y Pau Torres como pareja inamovible de centrales, con Mario Gaspar por derecha y Pedraza por izquierda, con un director de orquesta como Dani Parejo delante de ellos y con un potente Capoue para desplegar y hacer la transición al ataque. Además, Bacca, Gerard Moreno y Yeremy completaron el ataque del Villarreal.

El conjunto blanco sabía que para ser campeón debía sí o sí sumar de a tres y que el Atlético no ganase en Valladolid. Las cosas comenzaron bien, pero la alegría se fue diluyendo en la primera parte.

Un primer tiempo en el que sobraría cualquier palabra más allá de “nefasto”. El Real Madrid no fue capaz de proponer, de liderar, de comandar el partido que le podría conducir a un nuevo título liguero. 

Por su parte, el Villarreal supo tomar desprevenido a un dormido o exhausto Madrid -ya no se nota la diferencia- y marcó el 0-1 al 20’ con un gol de Yeremy, cuyo remate fue desviado por Courtois, pero no fue suficiente para salvar la anotación de Pino.

Solo 5 minutos más tarde, una mano de Parejo, involuntaria, dentro del área, generó la polémica nuevamente. El árbitro no sancionó nada. El VAR no dijo nada. La mano, aunque sin intención, le permitió a Parejo quedar en una posición que le dejaba despejar el balón de las inmediaciones de Rulli. De nuevo, la “variedad” de criterio cuando a las manos se refiere se hizo presente.

Poco hizo el Madrid. Un cabezazo de Asensio, un remate desviado de Benzema y otro cabezazo ahora de Casemiro al 45’ fue todo lo que logró un equipo que se estaba jugando el título en casa, con su rival perdiendo en simultáneo contra el Real Valladolid.

‘Zizou’ sabía que muchas cosas debían cambiar si quería levantar el bicampeonato liguero. Muchas cosas, menos el resultado del Valladolid-Atlético, que se fue al descanso 1-0 para los de Sergio.

Pasados los 50 minutos, el entrenador dio ingreso a Isco y a Rodrygo por Vinicius y Asensio, respectivamente. Tan solo a los 52’, ya el cambio de actitud era notorio. Militão remató de cabeza un centro enviado por Odriozola, que parecía controlado por Rulli, pero generó bastante peligro.

Luego vendría más de lo mismo. 

Benzema anotó el empate al minuto 55 y el Atleti seguía perdiendo 1-0 en Pucela. Un par de minutos más tarde todo cambió: el tanto del galo fue anulado por el VAR, sin mostrar las líneas de inmediato sino 5 minutos más tarde, y al mismo tiempo, el Atlético empató el partido en Valladolid con gol de Correa. 

Del cielo al Di Stéfano en cuestión de segundos. Pero faltaba más.

El Real Madrid continuó asediando el arco de Rulli, ahora con una gran ocasión de Benzema tras un mal despeje del argentino. No obstante, Benzema no pudo celebrar su regreso a la selección francesa con un gol ante el Villarreal, al menos no en esta ocasión. 

Todo seguía 0-1 en Madrid, que todavía necesitaba dos goles y que todo siguiese igual en Pucela, porque el empate también le servía a los blancos.

Pero Luis Suárez, un exjugador del Barcelona y uno de los goleadores del torneo, tenía otros planes en mente. El uruguayo aprovechó un mal pase atrás de un jugador del Valladolid. Catástrofe blanca. Sonrisas colchoneras.

El Real Madrid dio ingreso a Nacho, Mariano y Marcelo por los lugares de Odriozola, Miguel y Casemiro. Lo más peligroso luego de esto fue nuevamente Benzema, con su pierna izquierda, cuyo remate volvió nuevamente a irse desviado.

Las viejas glorias merengues no aguantaron la exigencia física de la recta final de temporada y eso se notó no solo hoy sino contra el Chelsea en la vuelta de las semifinales de Champions. 

Un Villarreal que demostró más hambre que el propio Madrid, que se jugaba el título hoy, aunque el submarino tiene un juego todavía más importante entre semana: la final de la Europa League ante el Manchester United de Solksjaer.

Con poco más de 10 minutos por jugar, al Madrid le costaba muchísimo generar peligro. Un inoperante Isco, un exhausto Modric y un desesperado Valverde no conseguían enlazar con la parte ofensiva. 

Benzema logró poner al Madrid en el marcador. Una nueva asistencia de Rodrygo, que dejó al francés solo en frente del arco. El galo no perdonó y colgó la pelota en el ángulo más lejano de Rulli. 1-1, pero no bastaba. Era ganar o nada. Además, en Pucela todo seguía siendo favorable para los de Simeone (1-2).

Pero… Sí, nuevamente pero. Modric hizo soñar al Madrid un poco más. Gol del croata tras recibir y matar de pecho el balón en el punto de penal para rematar con la siniestra cuando el balón caía. 

Ambos completaron los deberes. 2-1 el Real Madrid y 1-2 el Atlético. Hubo una polémica jugada en el minuto 89’, en la que un jugador del Valladolid cayó en el área, pero en ningún momento se mostró la repetición de la jugada. Sin embargo, eso fue todo en Pucela. El Valladolid pierde la categoría y el Atlético alcanza la máxima gloria de La Liga.

Con mucho corazón, el Real Madrid remontó, pero el corazón no siempre basta.

Foto: Rubén Albarrán / Pressin Photo via Imago

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