Crónica Real | Así es imposible ganar una Liga

Tras la gran y merecida victoria ante el Barcelona, vienen dos partidos (Betis, Eibar) que el Madrid debe encarar como preparación para otra de las citas esenciales de la temporada. Confirmar mejores sensaciones, corregir defectos, eliminar dudas. La derrota ante el City puso la semana más dura del año, hasta ahora, en una situación crítica. La victoria ante el Barcelona fue un bálsamo temporal.

El primer de esos partidos que debía darnos una confirmación, buena imagen del equipo y decidida mejora, era el de este domingo frente al Betis. Y las sensaciones no han podido ser peores.

Con algunas novedades y decisiones que invitaban al debate, el equipo dio una muy mala imagen en la primera parte. Aunque irregular o poco brillante en algunos partidos y momentos, el Madrid casi siempre se ha mostrado superior a sus rivales, no pudiendo decidir algunos encuentros por falta de fluidez, definición o errores defensivos, cuando no arbitrales. Hoy, simplemente, se vio superado por el Betis. Lucas Vázquez por Valverde fue la principal novedad, junto a la de Militao en banda derecha. Y Marcelo ante Mendy, una vez más…

Muchísimas imprecisiones durante los primeros 45 minutos, con un inicio irregular, cediendo muchos acercamientos, si bien teniéndolos también a las postrimerías del área rival. Sobre todo por la derecha. En cualquier caso, el Betis era ligeramente mejor, superioridad que se fue acrecentando con los minutos, cuando además llegaron ocasiones clarísimas en ese caos de ida y vuelta.

Se planteó un partido de transiciones, aparentemente, con jugadores de banda muy marcados y mediocampo más adelgazado en cuanto a despliegue físico, si bien con tres jugadores por el centro, con Casemiro desastroso y descolocado, Kross desaparecido y Modric, al menos, trabajador, además de Lucas Vázquez y un Vinicius, que no escatiman en defensa, podría pensarse que la cosa estaría equilibrada ante la falta de Valverde y Mendy.

El partido, en esa primera mitad, se dividió, se repartió la posesión y el control, si era de alguien, desde luego no era nuestro.

Un Betis mejor a los puntos que cuando menos se lo esperaba se encontró con el empate. Un penalti gracias a una magnífica acción de Benzema en pase con rebote de Vinicius, que son los toques que habitualmente hacen más peligroso al brasileño…

Un Benzema que se reencontró con el gol desde el punto de penalti, algo que ha ocurrido varias veces cuando el francés caía en una de sus sequias, gracias a la generosidad del lanzador habitual, en este caso Ramos, que le ayudaba a romper con su mala racha.

Esperaba una reacción que cambiara las malas sensaciones que hacían de eco a los partidos anteriores al del Barcelona, donde cada vez el equipo mostraba más dudas, inseguridades y peor rendimiento, que además se tradujeron en resultados muy negativos. Confiaba que la idea de la salida del valle de forma en esta parte de la temporada y ante unos partidos tan cruciales devolviera el mejor rendimiento… pero la cosa fue desoladora.

Una segunda parte deplorable, de lo peor que he visto al equipo, hasta el minuto 70, que tampoco es que mejorara especialmente.

Ha sido desolador porque no ha sido cuestión de que un rival no te dejara jugar o te superara a pesar de tus intentos, sino porque ha sido casi exclusivamente pura y dura incompetencia propia. Ha sido verdaderamente desquiciante en muchos momentos, como si fueran jugadores amateur o semiretirados. Perdidas continuas, fallos constantes, errores absurdos e increíbles, pases de un metro errados, descontrol, descolocación donde no se cogía un rechace aunque cayera a varios metros de cualquier jugador cerca de nuestro área, donde nadie parecía pendiente de los responsables de ejecutar los pases ofensivos rivales… o los lanzamientos.

La desesperante sensación de que dando tres pases buenos nos podíamos plantar en la portería rival, pero que no éramos capaces de dar simplemente uno… Sin lograr pasar de campo propio aunque nos dejaran el terreno libre…

Ha sido un 2-1 donde al final, a la desesperada y con el Betis metido atrás y pidiendo la hora, se vio un fugaz amago de querer empatar, pero en un partido donde el resultado bien pudo ser más amplio, porque el Betis desaprovechó ocasiones verdaderamente claras.

Los cambios… Marcelo por Mendy no es que corrigiera nada, ya que lo corrigieron las circunstancias del partido. Un Betis que daba por bueno tanto el empate como, por supuesto, la victoria, metiéndose más atrás. El de Kroos por Mariano sí pareció impulsar al Madrid durante unos 10 minutos, en un arreón breve y algo desganado e irregular que nos permitió salir de nuestro campo, al menos, en el 70… Un cambio en apariencia extraño, pero en el que el equipo pasó de un 433 a un 442, donde se planteaba favorecer la salida de balón con un jugador que podría aguantarlo y abrir a bandas, así como dar opciones a los compañeros para atacar el espacio con pases a sus desmarques, eso que comenté antes… dar los tres pases que nos llevaran al área rival… Un espejismo.

El de Modric, que se pasó el partido persiguiendo el balón porque nunca lo tenía, por Valverde pretendió un nuevo impulso…

Casemiro ha vuelto a ser el del Levante o partidos anteriores al del Barcelona, aunque no se puede salvar a casi nadie. Y sí él no está y falta Valverde, el Madrid hace aguas por el centro, y planteando un partido de transiciones…

Militao ha estado perdido y superadísimo por la derecha. Horrendo. Benzema, francamente irregular, cometió el error decisivo, imperdonable pase por el centro, blando y horizontal, que terminó en contra fulgurante y el gol de la derrota. Ramos rematadamente mal; Lucas, al menos, voluntarioso… Vinicius, valiente de nuevo, pero desafortunado otra vez.

El partido, en definitiva, errático en general, lo gobernó Fakir, el creativo jugador del Betis, pero lo definió un Real Madrid completamente desastrado, ridículo, que da una imagen alarmante y preocupante, sin atisbo de la mejora esperada, enfatizando los errores y defectos que hicieron zozobrar al equipo tras convertirse en el más sólido de la liga…

Seguiremos confiando, pero hoy no hay argumentos más allá de la fe.

 

Texto: @MrSambo92

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