#Minuto93 | Villarreal 2 Real Madrid 2 (LaLiga 2018-19)

1- Carbón: No la quiere. Es difícil de entender que un supuesto aspirante a la Liga se presente en los últimos minutos de un partido que domina por 1-2 con esa actitud. Sin partidos de Champions en el horizonte y recién llegados de un parón, las distracciones o el cansancio no encajan en el puzle de las excusas.

2- Coladero: los dos goles del Villarreal tienen varios puntos en común. Además de su autor, Cazorla, comparten el hecho de que se originan en una banda para terminar en la contraria. Con esto quiero decir que lo fácil es mirar a Marcelo, quien sí queda retratado en ambas jugadas, pero tampoco deja bien parado al desempeño colectivo.

3- Una imagen, más que mil palabras: si hubiera que resumir ese primer partido blanco del 2019 bastaría con una instantánea, la de Cazorla cabeceando para el 2-2. Un jugador veterano, azotado por las lesiones, llega al tramo final del partido con aliento suficiente para incorporarse al área rival y ajusticiar a un indolente Real Madrid. Santi, de 1,65 de altura, superando al gigante Courtois. Con menos argumentos se han escrito relatos más épicos.

4- Sin Gareth no hay paraíso: no marcó y su presencia en las noticias post partido se debe a la enésima lesión. Aun así, la actuación de Bale en el partido de Villarreal es digna de análisis. Su forzosa marcha a los vestuarios supuso un alivio para un Layún que estaba siendo superado una y otra vez. Además, sin el galés, los de Solari perdían a una de sus pocas alternativas para amenazar a la contra y buscar balones al espacio.

5- Justicia con Isco: con lo visto en el punto anterior es un tanto tramposo llegar a la conclusión de que el Madrid perdió enteros con Isco. Mentira. El malagueño estuvo a buen nivel, pero acabó pagando que el equipo perdiera el control del juego. A pesar de ello, en los minutos previos al 2-2 intentó serenar las aguas, en una excelente lectura del encuentro.

6- El de negro: que el Madrid se dejara dos nuevos puntos (lo que ya no es noticia) se debe única y exclusivamente al demérito propio. Eso no impide que la labor de González Fuertes fuera, cuanto menos, discutible. Su actuación no tuvo un impacto en el marcador, pero es de esas que mosquean a aficionados y jugadores. El criterio por el cual Víctor Ruiz se marchó de rositas por una dura entrada al tobillo a Benzema en la primera parte parece diferente al aplicado (de forma correcta) minutos después en una acción de Casemiro. La jugada de los minutos finales, en la que Lucas Vázquez se lleva una tremenda patada de Fornals, no admite siquiera debate.

7- Capitán-entrenador: en la década de los 90 proliferó en la Premier League la figura del entrenador-jugador. Ramos decidió copiar el modelo y en Villarreal improvisó una pequeña reunión a pie de césped nada más encajar el 1-0. Marcelo y Casemiro fueron los invitados a una sesión con un único punto en el orden del día: frenar a Chukwueze. El objetivo se logró a duras penas, ya que la influencia del nigeriano bajó tras unos primeros minutos de escándalo.

8- Aculados: si la primera parte del Madrid fue aceptable, la segunda es, directamente, para no olvidar. Sin balón, el equipo se replegó cerca de su área, con la única pretensión de que pasaran los minutos. Cuando el esférico estaba en su poder apenas había profundidad y los pases se sucedían hasta llegar a los pies de Courtois. Como los cangrejos, el Madrid solo avanzó para atrás.

9- Balones a Karim: en estos momentos Benzema es una de las pocas noticias positivas del Madrid. El francés volvió a marcar y fue el eje sobre el que se sostuvo el equipo en la primera parte, lo cual ya no es novedoso. Si Lucas no hubiera pecado de egoísta en la segunda parte, Karim habría firmado el 1-3 a puerta vacía. Como en ‘El príncipe de Bel-Air’, Solari debe transmitir a su equipo una táctica tan simple como sencilla: balones a Benzema.

10- Motor gripado: el Madrid acabó el choque confuso y desesperado, buscando un 2-3 al que no podrían poner luz ni Kroos ni Modric. Ambos fueron sustituidos y lo peor es que no se puede argumentar mucho en contra de Solari, salvo los galones y el potencial de ambos jugadores. Esta es la cara más amarga de la meritocracia.

Foto: Andalucía Información

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