VIVAN OS NOIVOS! de @FGwynne

Mi padre hizo la mili en Caballería a principios de los años sesenta, cuando a la comida de los cuarteles le llamaban rancho. Quizá por eso, uno de los días que más y mejor recuerda de su noviazgo, fue cuando en un permiso de fin de semana una prima de mi madre les invitó a su boda en El Barco de Valdeorras, un pueblo orensano al fondo del valle del Sil.

Aquellos que hayáis tenido la dicha de vivir una boda en Galicia sabréis de lo que hablo. Hay menús de boda gallegos con los que el arzobispo de Barcelona acabaría con el hambre en el mundo. Para que los neófitos os hagáis una idea, os diré que yo barajé mucho tiempo casarme con una gallega solo por asistir al festín de mi boda.

El día del enlace, a mi padre, nervioso y con ganas de agradar a todo el mundo, le tocó sentarse al lado de una de las abuelas de la novia.

-Come fillo, come, non teñas vergoña -repetía la buena mujer tirando del brazo de mi padre hacia las repletas bandejas.

Mi padre, quizá por vergüenza, quizá porque traía hambre atrasada del insípido rancho del cuartel, se dejó llevar y a mitad de los aperitivos ya se había desabrochado el primer botón del pantalón.

-Non sei se escolliches ben, Olguita -decía guiñando un ojo a mi madre a la vez que cogía media docena de croquetas y se las ponía en el plato. Este rapaz non come nada.

-Es que ya no puedo más -replicó mi padre con tan poca convicción que cuando quiso darse cuenta vio una furtiva mano que a la vez que le servía unas lonchas de jamón le decía:

-Ai! Fillo como se nota que non pasaches unha guerra.

 

Cada vez que leo a algún madridista decir que ganar una tercera Champions consecutiva no va a salvar la temporada pienso que ese madridista o vive en una perpetua boda gallega o no ha pasado una guerra. O está ahíto de títulos o no sabe lo que es estar treinta y dos años sin ganar una Copa de Europa.
Ganar las dos últimas es un prodigio, como una boda llena de bogavantes. Levantar tres consecutivas es como construir la Catedral de Santiago con las manos desnudas y al terminar cantar A Rianxeira.

No sé si son las redes sociales, el clic rápido, el consumo sin control, la falta de reflexión, la tristeza, la estupidez o una mezcla de todas ellas lo que consigue que algo tan extraordinario se convierta para algunos en algo vulgar, rutinario. Afortunadamente los que opinan de esta manera son una minoría, pero no dejan de sorprenderme, me parecen algo insólito, como descubrir un nuevo fósil o un pez abisal sin catalogar.

Si la guerra de Los Treinta y Dos Años para conseguir la séptima fue larguísima, imaginaos lo que tiene que ser vivir en la piel del vecino y pasar La Guerra de los Cien sin conseguir ninguna. Igual por eso yo aprecio tanto estos momentos y disfruto de partidos como el de hoy. Todos los equipos que están disputando esta competición pueden ganarla, pero solo uno, UNO, puede conseguirla por tercera vez consecutiva. Y ese es el nuestro. Si eso no te llena de felicidad, si ganar tres Champions seguidas no es suficiente, ¿Qué lo es? ¿Qué más vas a pedir?

-Come, fillo, come, nunca sabes cando voltarás pasar fame.

Siéntate a la mesa y disfruta. La luna de miel espera en Kiev.

VIVAN OS NOIVOS!

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