
REAL MADRID
Sencillamente espectacular, un final de infarto para una semifinal de Copa del Rey no apta para cardíacos en el Roig Arena.
SuperMario se puso el supertraje para remontar un choque con una anotación altísima. El croata puso a los suyos a dos puntos con un triple y tras un robo de Abalde volvió a anotar desde la esquina para dar la ventaja. La locura de esos minutos distorsiona en cierto punto lo acontecido durante la mayoría del encuentro.
Valencia empezó muy enchufado, imponiendo su ritmo y completando el cuarto más anotador en la historia de la Copa. Los blancos recuperaron sensaciones en el segundo, otro cuarto de récord igualando los puntos anotados por los taronjas en el primero. Garuba desde la defensa y Mario y Campazzo en ataque fueron los faros de la remontada blanca. A partir de ahí el partido estuvo igualado. Jean Montero marcó la diferencia, imparable tanto desde lejos como penetrando. Sin embargo, la pérdida que les costó el partido fue suya. Seis jugadores en dobles dígitos de anotación en el Madrid. Mario el héroe por razones obvias, MVP con 25 puntos.
Tanto Abalde como Scariolo habían enfatizado en la previa lo importante que era no conceder triples liberados. Si era una preocupación se hizo un gran trabajo camuflándola. Triples abiertos sin nadie cerca muy sencillos para Valencia que conseguía una renta de +11 en 5 minutos. Fue un grave error salir con Llull de inicio, pero la situación no mejoró con los cambios. Pérdidas, falta de ideas y desconexiones defensivas, debacle nada más empezar. Balones a Trey para intentar esconder la falta de alternativas a los ataques en estático, ni el canadiense pudo sostener el atropello. Valencia se dio un festín, anotó 34 puntos en el cuarto (El más anotador de la historia de la Copa) y se colocaba 18 arriba.
En los momentos de zozobra, el Madrid se agarra a sus pilares. Facu y Mario aparecieron no solo para acercar a los blancos en el marcador, sino también para sembrar esa semilla de esperanza tras diez minutos preocupantes. Esa reacción duró lo que estuvo Facu en cancha. Cuando el argentino salió, el equipo se derrumbó ofensivamente. Poco a poco los blancos fueron encontrando opciones, sobre todo por la asociación cada vez más pulida de Maledon y Tavares. El partido se calentó con el arbitraje, con técnica a Scariolo incluida. El madrid completó un gran cuarto (de hecho igualó el récord de 34 puntos) y se marcha a vestuarios 4 puntos abajo.

Así sí se sale de vestuarios. Eso debieron pensar los aficionados madridistas tras ver al Madrid saltar a la cancha después del descanso. Primera ventaja madridista en todo el encuentro gracias especialmente a los minutos de Gaby Deck. Fue el momento de los exteriores intrépidos. Todos los jugadores de perímetro en pista se decidieron a penetrar la pintura, siempre sacando petróleo y dejando un bucle de alternancias en el electrónico. Matt Costello decantó la balanza con un triple sobre la bocina tras el enésimo error de Lyles desde la línea de tiros libres. Preocupante el porcentaje del canadiense desde su llegada a Madrid. Valencia arrancó el último asalto con ventaja de dos puntos.
El intercambio de golpes cesó cuando Montero dio dos zarpazos y puso a los suyos 8 arriba. El Real Madrid de Scariolo no consigue corregir la parte mental de los partidos, nuevamente los errores en tiros libres fueron una sangría. Apenas duran las ventajas y no se frenan los parciales contrarios. El técnico italiano vio cómo los toronjas se marchaban en el marcador con un +11, pero no lo paró. Hezonja y Tavares mantuvieron viva la llama, sobre todo el croata con un triple que dejaba el partido a dos puntos a un minuto del final.
Jean Montero se coló hasta la pintura, Campazzo hizo lo propio al lado contrario, pero «El problema» sentenció con un triple sensacional ante Tavares. Hezonja apenas consumía 2 segundos para anotar otro lanzamiento de 3. Tras tiempo muerto el Madrid roba el balón y Mario vuelve a castigar desde la esquina. El Madrid 1 arriba con 8 segundos en el crono. Montero se la jugó, pero se le hizo de noche ante Tavares que le taponaba. Campazzo recogía el rebote y recibía falta de Jean. El Roig se silenció para que retumbara el «SUPER MARIO SUPER MARIO».