#TodoNervioYCorazón | Las dificultades nos hacen grandes

Cuánto se oye siempre acerca de que lo que no se consigue con trabajo no deja el mismo sabor, sino uno mucho más grande. Y el sabor que ha dejado esta UCL, no tendrá precio en muchos aspectos. Dejando a un lado el San Benito ligado al 13, este número quedará para los anales de la Historia. Con mayúsculas, nuestra HISTORIA.

Lejos de ser sencilla y alejada de bolas calientes, nuestro silencio significaba más de lo que las palabras podían expresar. Una fase de grupos en la que, aún en bajito, comenzamos a soñar no con otra Champions, sino también con callar bocas de todos aquellos que tienen visibilidad en los medios. A todos aquellos cuyo papel estudiado y trabajado durante años quedaba bañado en bilis con cada eliminatoria. No es que fuera difícil lo que se nos planteara por delante, es que la trayectoria en otras competiciones hacía que las voces contrarias al equipo, aún siendo de éste, se convirtieran en arengas bañadas de cenizas con el por si acaso yo me guardo las espaldas. Un ambiente, que al contrario de los que se bañaban en esa corriente, hacía que todos los que íbamos a la orilla alejados de cualquier corriente, pudiéramos verlo todo con perspectiva. Con una, que desde dentro es imposible de ver.

Campeones de otras ligas, presupuesto que apoyaban comentarios alardeados por otros con títulos menos importantes, jugadores contrarios que parecían tener siempre más opciones que los nuestros; hasta que llegaba el partido, tras éste, todo críticas sin argumentos a las que de nuevo callábamos y los jugadores solo hacían lo que Zidane veía mejor para el grupo.

En octavos se eliminó un presupuesto que parecía imposible y parecía reafirmar todas las crónicas en papel vendido en kioscos e internet. Llegaron los cuartos y de nuevo el equipo con permiso para salir del asilo, fue testigo de una de las chilenas más estéticas que se han visto y que recibió todo el cariño del estadio entre bilis periodística. En la vuelta, en nuestra casa de nuevo, entre botellas de champagne a punto de ser descorchada, un penalti de esos que creíamos no existían para nosotros, aún sin ser claro, sino cristalino, nos daba un pase más que merecido a la final. Otro momento en el que jugadores que decidieron creer que otro mundo fuera del blanco era posible, se dieron cuenta de nuevo de su equivocación. Y en semis, ahí sí. Ahí veían como la bestia alemana nos hundiría entre discursos manidos de la prensa que les permitiría dormir por fin tranquilos, sin reflujos ni triunfos blancos para los que no encontraban otra pregunta diferente al ¿pero cómo es posible? Y de nuevo, entre botellas de champagne a punto de ser descorchada, apareció el francés, el más criticado y que con dos goles se empezó a dejar claro quiénes éramos.

Karim Benzema festejando el primer gol del Madrid en Kiev | Foto: El Confidencial

Otro día de mayo se avecinaba con ganas de hacer Historia, con buen tiempo, con sol que abrigara a nuestro equipo y a nuestra afición. Para continuar callando bocas, de nuevo el francés, de nuevo Karim, en silencio, como un niño pillo que desea ser importante tras un año difícil en lo personal, marcó sin que nadie lo esperara. Un gol que mientras otros muchos habrían desistido, él no, con una celebración en forma de sonrisa que expresaba lo que nadie llevaba queriendo oír desde hace años mientras se subía al barco de indios y culés. Pero la fiesta no paraba ahí, el empate llegó y los aficionados más cenizos veían de nuevo nubes negras hasta que una chilena magistral de Bale —y su hernia— dibujaban una sonrisa que no tenía precio en nuestras caras hasta que poco después, con un disparo herniado hacía mella en las redes inglesas. Ya no. No se podía escapar, comenzaban los nervios más serios frente a poder hacer Historia un mayo más. Por tercera vez consecutiva.

El domingo llegó envuelto en bilis, mentiras y manipulaciones sobre el daño de nuestro capitán a Salah —sin duda a propósito— y el daño de todo el equipo en general a Karius. Nada acerca de la lesión de Carvajal que seguro fue merecida….

Y así, un año más, colorín colorado. Ni en blanco y negro ni con el Franco que hizo posible que el Barça no desapareciera, la Historia cambió. Un año más, ¿el Madrid qué… otra vez campeón de Europa? Campeón de Europa por decimotercera vez, con un entrenador sin carnet, y con nuevos parches en la camiseta blanca… ¡Qué bonito es ser del Real Madrid! Más cuando se une a la fiesta el equipo de basket.

Texto: @angiemg82

Foto de portada: Getty Images

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *