Todo Nervio Y Corazón | Aun así

Me senté tranquila, o eso pensaba, frente al televisor. Pero bien poco duró. Perdí el número de llegadas del Chelsea, que no dejaba de proyectar imágenes de un Madrid distinto. Asustado. Sin respuesta a la salida fulgurante del equipo inglés. En mi cabeza solo rondaba el número 30. Un número de semifinales que llevaba nuestro nombre grabado a fuego. Y así, entre críticas arrogantes de nuestro estadio, nuestro belga bajo palos realizó una parada digna del portero que es en el equipo con más títulos en la máxima competición…, si bien no pudo hacer nada para evitar el gol del equipo rival poco después. Si seguíamos así, podíamos recibir no solo más goles, si no un bochornoso resultado. No por el desenlace terrorífico, sino por la imagen mostrada. Y sí, nuestro juego era demasiado lento y así se echó por tierra el primer tiempo,y nos fuimos al descanso con el ánimo más alto gracias al malo, vendible y jubilado Karim, cuyo gol de preciosa factura devolvió la sonrisa a nuestros corazones que palpitaban con cierta tristeza tras haber estrellado un disparo al palo…, pero esto último no lo recogieron muchos de los periodistas patrios.

¡Qué cosas!

Y por fin, unos ocho días después llegó la vuelta. En Stamford Bridge, con 11 eliminatorias ganadas de 12 y la fiabilidad de Kross en el campo: con 43 centros y un 92% de acierto tras su master class frente al Liverpool con 100% de éxito en pases lejanos. Esto ayudó a llegar a los 19 partidos consecutivos sin conocer la derrota, y como bien él mismo dijo, llegar a las semifinales de Ucl se consigue con carácter y personalidad. Ese carácter y personalidad que ha llevado al equipo a su quinta final en ocho años. 5 de 8 ni más ni menos. Fácil piensan algunos (muchos).

El Chelsea llegaba con 17 de 23 partidos sin recibir gol, y de nuevo, muchos se olvidaban de que nosotros fuimos uno de los equipos que SÍ le marcó. Ese benzemalo con el que se les llena la boca a algunos. No como el Messías, que hizo una gran actuación en el 2-8, ¡y vaya si la hizo!

¡Qué cosas!

Pero vayamos a lo que importa: nuestro equipo, con un capitán titular, que recién incorporado tras Covid y lesión, el míster creyó que debía ser titular junto a dos centrales más. Con un Vini de carrilero que siguió en un nivel más bajo de lo esperado y sin un Asensio, al que ZZ debe verle el plumero. Su escaso esfuerzo en el campo y su dejadez para tirar del carro. Una pena que él mismo pierda su calidad…

El partido no podía empezar peor, faltas agresivas que no recibieron tarjeta amarilla, Orsato no debía querer que olvidáramos el último partido que nos arbitró contra el City y seguir así el guion antiSuperLiga del presidente.

¡Qué cosas!

Los arreones del equipo inglés les llevó a su primer gol, anulado por fuera de juego, bien señalado. La presión alta del equipo londinense era evidente como su buena posición en su terreno de juego. Nuestras ocasiones venían desde fuera del área hasta que Benzema puso a prueba a Mendy, el portero del Chelsea, no el nuestro, que también dejó evidente estar recién salido de lesión. Hasta el final del partido, a pesar de los dos goles en contra seguimos compitiendo, con expresión en sus rostros de cansancio frente al nivel físico del rival. Compitiendo a pesar de todo. A pesar de lesiones. A pesar de críticas.

Ahora, ya con el partido más que finalizado, solo tenemos por delante el partido del domingo frente al Sevilla, ese equipo al que el Chelsea le metió cuatro goles. Ese equipo, que buscará una victoria que celebrarían como un campeonato de Liga, porque quien no puede ganarlas, se conforma con lo que puede. Pobres, allá ellos con sus aspiraciones…

Así que a descansar, ponerse a tono para el domingo a las 21.00h y siempre siempre… con nuestro equipo hasta el final. Quien quiera bajarse del barco, que lo haga ahora y no permita tener más espacio para apoyar hasta el final de nuestro club.

Texto: @angiemg82
Foto: Adam Davy / Imago

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *