Sergio Ramos | ¡Oh Capitán, mi Capitán!

Camas, tierra de Tartessos, de arte, de fuego. Camas, tierra de artistas, de guerreros. El 30 de marzo de 1986, en Camas, nace D. Sergio Ramos García. Desde aquellos partidos en el Jardín de la Atalaya, se fue gestando un auténtico jugador de fútbol, un carácter, un capitán.

Con tan sólo 17 años, el hijo de Paqui y “El Rubio”, debuta con la camiseta que le vio nacer en esto del fútbol profesional, la del Sevilla, F.C. Todos sus mentores, desde Pablo Blanco a Joaquín Caparros, destacan de él su carácter, su pundonor, su madurez.

Cumplidos los 18 años, el Real Madrid, C.F. ejecuta su cláusula de rescisión, convirtiéndose en el fichaje, de un jugador español, más caro de la historia del club en aquel momento, algo que no tardará en hacer olvidar el sevillano.

Foto: Libertad Digital

En sus primeros años con el club de Chamartín, Sergio comparte vestuario con auténticos figuras del fútbol mundial como Zidane, R.Carlos, Beckham, Ronaldo… y referentes del Real Madrid, C.F. como Casillas, Guti, Raúl, Arbeloa. Este vestuario le haría conocer lo que significa jugar en el equipo blanco, sus luces, sus sombras, su historia y responsabilidad.

Después de pasar dos primeros años duros, sin llevar título alguno al museo madridista de La Castellana, el Real Madrid, C.F. conquista su primera liga desde la llegada de “El Camero”, tras ese año, rara ha sido la temporada que Sergio ha dejado de conquistar títulos llegando hasta los 19 trofeos que hoy atesora.

Muchos son los recuerdos que me asaltan de las 13 temporadas que Sergio lleva vistiendo nuestra camiseta. Recuerdos de batallas, ganadas y perdidas, se me viene a la mente esa defensa del escudo hinchado de orgullo en el Campo Nuevo, después de sufrir una dolorosísima derrota, que me enciende las venas, que me hace sentirle muy  nuestro. Recuerdos de fracasos, de lágrimas derramadas al ver cómo un caprichoso balón se eleva sobre la portería de Neuer. Recuerdos de partidos enormes, sublimes, gigantes… y recuerdos de victorias, muchas victorias, de todos los colores.

Por encima de todas no puedo dejar de mencionar aquel minuto que haría que Sergio entrara en la cumbre de las leyendas blancas, en la memoria del fútbol mundial, en el corazón de millones de madridistas.

Ese minuto resume lo que Sergio ha aprendido en el Real Madrid, C.F., resume lo que ha crecido en el Real Madrid, C.F., resume la persona que es, resume su carácter, ese carácter, madurez, pundonor del que hablaban ya en aquella Sevilla de sus primeros años. Ese minuto en el que todo estaba perdido, pero donde los guerreros como él, los madridistas como él, nunca lo asumen. Ese balón sobrevolando cabezas blancas y rojiblancas, esa mirada guerrera que se abalanza hacia el esférico como si la vida únicamente tuviera sentido en él, ese “martillazo” cargado de intención hacia la red atlética, y el gol, ese gol. Ese gol que cada vez que lo veo me pone los pelos de punta, ese gol que llena mis ojos de lágrimas de alegría, ese gol que me saca una sonrisa.

Poco después de aquella heroica acción del 4 blanco, llegó el brazalete a su brazo. Una capitanía ganada por veteranía, por compromiso y por derecho, porque se merece como pocos portar ese estandarte que le hace ser el representante de todos los madridistas en el terreno de juego.

Desde que Sergio Ramos se hace con el brazalete, ha levantado 3 UEFA Champions League al cielo de Milán, de Cardiff y de Kiev, cronológicamente, ha levantado Mundiales de Clubes, Supercopas de Europa y de España.

Pero lo que más tranquilidad me transmite, no son los títulos levantados y los que seguro quedan por levantar, sino la impronta que, D. Sergio Ramos García, capitán del Real Madrid, C.F. y de la Selección Española, está dejando y va a dejar en los nuevos valores madridistas, en los Nacho, Carvajal, Lucas, Asensio, Isco, de él están aprendiendo, de él están recogiendo ese madridismo que el sevillano lleva dentro, y eso tranquiliza, y mucho.

Muchas gracias desde Revista MadridistaReal Sergio, muchas gracias.

¡Oh capitán, mi capitán!

Foto: GOAL

Texto: Pedro González

Foto de portada: VAVEL

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