#SentimientoReal | La suerte de tener a Cristiano

Hay cosas que pasan una vez cada muchos años. El cometa Halley, un penalti en contra del Barcelona, un Oscar para una película española, el Atleti en una final de la Copa de Europa, un periodista deportivo que no mienta, una expulsión de Luis Suárez…Y Cristiano Ronaldo.

Soy consciente de mi suerte, de la historia que está pasando delante de mis ojos desde que el portugués llegó al Real Madrid. Escribo esto después de que le haya marcado cuatro goles al Gerona, pero me siento tan agradecida con el siete blanco que podría hacerlo incluso en uno de sus peores momentos, por no parecer oportunista. Cristiano ha ido haciendo historia de la mano del Madrid y al contrario. No se puede entender ni concebir a estas alturas un Real sin el internacional portugués.

El partido no se acaba hasta que él no se cansa de marcar goles, hasta que no sacia su sed y su hambre. Cuando termine la temporada, los mismos de siempre querrán venderlo, comprarán el discurso de aquellos que, con la única intención de generar polémica, hacen de Cristiano un hombre turbio, enfadado con el mundo, siempre exigiendo aumentos de sueldo y una grada del Bernabéu a su nombre. Hasta la fecha, a Cristiano yo solamente lo he escuchado hablar sobre el campo, que es donde su voz se convierte en grito, donde únicamente me interesa escucharlo. Y, cuando se ha puesto delante de un micrófono, ha sido para decir lo feliz que es y cuánto desea que su carrera termine en el Real Madrid.

Pasaron Di Stefano, Gento, Santillana. Pasaron Míchel, Butragueño, Raúl. Pasaron también Ronaldo, Figo, Zidane. Y luego llegó él. El jugador más importante de la historia del Real Madrid junto a don Alfredo. Tan matador, tan goleador, tan solidario, tan capitán. Un gol por partido, un hat-trick, un póker… voy a guardarlo todo en la retina de mi memoria, voy a saborear cada minuto de él, voy a disfrutar de estar formando parte de la historia que Cristiano está haciendo. Un hombre hecho a sí mismo, con trabajo, esfuerzo, dedicación y una profesionalidad que jamás vi en otro.

Todos se terminan yendo y el club permanece, sigue ganando, pero el día que Cristiano no esté, el día uno después de su partida habrá un antes y un después. Vendrán otros, pero ninguno como él. Porque un Cristiano, como un Florentino Pérez, es algo que pasa una vez cada muchos años.

No está acabado. Cristiano no se va a acabar hasta que él no quiera. No es historia. Es la Historia.

Texto: @7Sempiterno7

Foto: La Vanguardia

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