Sentimiento Real | Con todas las ganas

Desde marzo, cuando se hizo oficial la defunción del Real Madrid para lo que restaba de temporada, veíamos al equipo por puro masoquismo, que es también una de las consecuencias del amor. Después vino Zidane y fue inevitable que el corazón se saliera del pecho. Gracias a Dios, el Liverpool alivió un poco todos nuestros dolores.

Junio salía a fichaje por semana, aunque a Rodrygo lo fichábamos todos los días. A veces una vez por la mañana y otra por la noche, depende del interesado. Lo de Hazard estuvo muy bien, pero no hay nada que ilusione más que Mbappé. Había muchas ganas de pretemporada, pero casi mejor que no hubiera empezado nunca. Lo del Atleti dolió. No tanto los siete goles, sino la actitud. Esa indolencia, ese pasotismo, ese estoy aquí porque me toca jugar, pero estoy deseando irme a casa. Los mismos síntomas que en marzo nos dejaron sin nada. Se nos vino un poco el mundo encima. Veíamos que no había cambiado nada, que jugaban los de siempre y de la misma manera. O lo que es lo mismo: salían los de siempre a no jugar a nada. A veces nos decíamos en voz bajita que bueno, que todavía era pretemporada, que cuando empezase lo serio la cosa cambiaría. Ya lo veremos…

Yo ando con un poco de miedo, pero con todas las ganas. Desde marzo sin un Real Madrid serio es mucho tiempo. Han sido muchos meses para que cada uno haya ido cicatrizando a su manera la temporada pasada, muchos días para renovar la ilusión, para que se regenere el amor. Un amor que, aunque es imperecedero, a ratos desfallece. Es muy duro recomponer el corazón una y otra vez. Pero aquí estamos de nuevo, deseando que esto empiece, que el Bernabéu encienda sus luces, que nos vuelvan a odiar en todos los campos. Estamos preparados para volver a sufrir. Siempre merece la pena si en mayo hay final feliz. Nosotros estamos listos. Ellos no sabemos…

Foto: AS

News Reporter

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