
Angel Martinez/Getty Images
Asencio se ha convertido en el líder de una zaga plagada de lesiones. Un ejemplo más del buen trabajo de la cantera.
Raúl Asencio apareció en el primer equipo del Real Madrid como esas cosas que siempre has esperado incluso sin saberlo. Sin hacer ruido, sin saber si sería para toda la vida o sólo para un rato y con una concatenación de giros del destino que le dieron la oportunidad de servir aquella extraordinaria asistencia a Jude en su debut frente a Osasuna.
Asencio no era el primero en las quinielas de centrales que pudiesen promocionar del Castilla al primer equipo. Pero hay algo que le diferenció de todos: supo aprovechar su oportunidad.
La camiseta del Real Madrid, su escudo y el Santiago Bernabéu pesan mucho. Tener cualidades futbolísticas no garantiza que puedas triunfar en el Real Madrid. Hace falta coraje, personalidad, garra, esfuerzo y resiliencia.
Cuando los focos alumbraron a Asencio supo que era el momento de brillar. El tren del Real Madrid solo pasa una vez y por rápido que lo haga tienes que estar preparado para subirte. Asencio lo hizo.
La plaga de lesiones que castiga al Real Madrid desde varias temporadas atrás han convertido al canterano en un habitual en el XI titular. Pero no todo ha sido fácil.
Si antes hablaba de resiliencia es porque Asencio ha tenido que superar varios momentos complicados como los abucheos e insultos en muchos de los estadios de España. Pero sin duda, cuando más demostró tener personalidad fue tras el Mundial de Clubes.
El español tuvo un rendimiento nefasto que le relevó a una posición complicada en la plantilla. Si el fútbol no tiene memoria, el Real Madrid menos. Como si su temporada anterior nunca hubiese existido, empezó deslizarse que quizás no tenía nivel para el Real Madrid. Y una cosa es la opinión pública, pero cuando fallas gravemente y ves como tus minutos se reducen ahí es donde entran las dudas y la falta de confianza.

Asencio podría haberse rendido, arrojado la toalla o incluso enfadarse pero como hizo toda su carrera entendió que era el momento de esperar su momento. En su caso, el tren del Real Madrid volvió a pasar por su estación y volvió a subirse.
Los estados físicos de Alaba, Carvajal, Trent, Militao, Rüdiger, Mendy y Huijsen devolvieron la titularidad a Asencio. Y no es por nada, pero con ese nombre, volvió a emerger con la personalidad que el Real Madrid exige a sus futbolistas.
Asencio acumula 1674 minutos esta temporada. Se ha convertido en una pieza fundamental para el conjunto blanco. A la espera de recuperar efectivos, el que nunca ha fallado ha sido Raúl. Y la realidad es que no ha sido un parche, ha sido el líder de la defensa.
El canterano ha aprendido de sus errores y recuperado su concentración, lo que le permite tener ese pesimismo que utilizaba Ancelotti para hablar de Nacho. Incluso en los peores momentos del equipo, Asencio ha sido quien ha mostrado esa rabia y esa rebeldía que tanto gustan al madridismo.
Es rápido en el corte, agresivo y contundente. Tiene una salida de balón aseada y cada vez es mejor en el juego aéreo. Por si fuese poco, en las últimas jornadas de liga ha anotado dos goles (Betis y Levante) convirtiéndose en el complemento perfecto para los servicios de Güler.
Para ganarse al madridismo no basta con ser bueno, hay que mostrar compromiso con el equipo. Y si hablamos de ello, Raúl Asencio va sobrado. Hace poco se ha sabido que lleva aproximadamente un mes jugando con una fisura en la tibia. Es decir, se está jugando el físico y su carrera deportiva por el equipo, sabiendo que una lesión de larga duración podría volver a sacarle del foco. Sabe que no hay efectivos y se ha negado a dejar tirados a sus compañeros. No piensa bajarse del tren a no ser que le arrojen de él.
Y es que como las mejores cosas, Raúl llegó sin hacer mucho ruido y sin ser el más destacado, pero siempre está. Un futbolista vital para la plantilla del Real Madrid. Una muestra más de que la cantera del Real Madrid es la mejor del mundo tal y como asegura Arbeloa. Asencio es un central de raza y puritito ADN Real Madrid.