#OpiniónRMB | Randolph, como el Chacho de 2012

En plena vorágine de celebraciones tras Belgrado y Kiev, la competición baloncestística continúa y, con ella, también la posibilidad de sumar una muesca más en la exitosísima etapa Laso. La cosa ha empezado bien en los playoffs, partido sin demasiado brillo frente a Tenerife, pero la primera de las ocho victorias que hacen falta para ser campeones ya está en la mochila.

A pesar del cansancio -75 partidos disputados esta temporada y todavía no estamos en junio-, las sensaciones son buenas. Las dificultades que se han tenido que afrontar durante el año le han dado al equipo un plus de confianza y solidez que invitan al optimismo de cara a levantar la trigésimo cuarta liga. Todos suman, siempre hay alguien a quien agarrarse cuando las cosas se ponen complicadas. Solo falta que el criticado Randolph, tras sus dos últimas (correctas) actuaciones, se conecte del todo.

Un año complicado el del “esloveno”. Dos lesiones importantes en los albores de la temporada y una tercera poco antes de la Final Four le han impedido coger vuelo este curso, en el que debía asentarse como pieza clave del equipo. Ya sabemos que es un jugador especial. Un talento ilimitado y un físico privilegiado a los que no siempre acompaña la mentalidad idónea. Sin embargo, es pronto para sentenciarlo. Con contrato hasta 2020 y sin muchos visos de que reciba una gran oferta de la NBA, todo parece indicar que su continuidad es probable. Y también acertada. El Madrid rara vez paga indemnizaciones y Anthony no es el típico jugador al que quieras enfrentarte en partidos importantes. Por muy irregular que sea, seguro que enemigos como CSKA o Barça lo recibirían con los brazos bien abiertos. No deja de ser un interior de élite a este lado del Atlántico -al menos su techo lo es- … y con pasaporte comunitario. Un “caramelo”.

Además, si algo nos han enseñado los últimos años es que la paciencia suele dar réditos: tanto Thompkins como Taylor, por momentos, parecían estar más fuera que dentro del club, pero se les dio confianza (el sueco ha renovado dos veces y, si nada se tuerce, el americano firmará también su segunda cuando acabe la temporada) y ellos han respondido francamente bien. Jeffery ha sido el jugador con mejor +/- de la plantilla en Euroliga y la contribución de Trey, especialmente en Belgrado, ha sido tremenda tanto en ataque como en intendencia.

No obstante, el caso más parecido al de Randolph podría ser el de Sergio Rodríguez. Hoy en día parece increíble que la presencia del tinerfeño en la plantilla estuviera en entredicho en algún momento, pero así fue. Hace ahora seis años, a pesar de su inmensa calidad y de que también tenía contrato en vigor, su “irregularidad” y “falta de mentalidad” eran temas recurrentes que hacían dudar de su continuidad, parece ser, incluso a los muy competentes dirigentes de la sección. El punto de inflexión para el Chacho fue aquella postemporada de 2012, en la que se erigió como el mejor jugador del equipo en las semifinales contra Baskonia y uno de los más destacados en la final contra el Barcelona. La lógica venció, Sergio continuó en el Real Madrid (hasta su marcha a los Sixers) y, dos años después, fue el MVP de la Euroliga. ¿Por qué no puede pasar algo parecido con Randolph? Calidad y potencial tiene de sobra para revertir la situación, justo como hizo el actual base del CSKA. Y lo hará, seguro. Así podremos disfrutar del gran jugador que ha demostrado ser en algunos momentos puntuales de estos dos últimos años. Que el “3” se ponga las pilas es lo único que le falta al Madrid y a Laso para cuadrar el círculo. Confiemos en que sea en estos playoffs.

Texto: @GLP_87 

Foto: MARCA

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