#Opinión | Pesadilla de una noche de septiembre

El lunes por la noche todo era un mar de felicidad y alegría. Modric recibiendo el premio The Best, media plantilla en el once ideal de la FIFA… ¡qué bonito!. Entrevistas, recuerdos, dedicatorias, fotos en el entrenamiento  y todo felicidad.

Llega el miércoles, día de partido… ¿y aquí quién juega?  Porque sí, en el campo había 11 jugadores, pero jugar lo que es jugar, no jugaba casi ninguno. Y yo no puedo describirlo de otra manera que no sea VERGÜENZA. Lo siento mucho pero eso es lo que yo sentí durante el partido de ayer. Porque se puede perder en Sevilla, claro que sí, pero no se puede perder así.

La tarde había empezado bastante bien con la alegría que nos acababa de dar el Leganés. El Barça se dejaba puntos en casa de un equipo, a priori, muy inferior. Y eso nos daba la posibilidad de ponernos líderes en solitario y aventajar algún punto al equipo culé. Y ahí es donde el necio seguidor blanco piensa que los jugadores del Real Madrid van a salir extra motivados para intentar dar el primer golpe a la liga.

Ignorante de mí. El Real Madrid salió al partido como si tuviese la liga perdida en la jornada 38. Sin tensión, sin intensidad y sin nada. Todos los balones divididos eran para un Sevilla que valora una victoria contra el Real Madrid como un título más de cada temporada. Un Sevilla al 150% frente a un Madrid al 60%…si acaso.

Y claro, a partir del 2-0 se intenta reaccionar. Pero no se puede pasar de 0 a 100 en un minuto y mucho menos sin exponerte. Eso, junto con que al Sevilla le salía todo y al Real Madrid nada, hizo que el 3-0 no sepa ni siquiera muy mal. Podría haber sido peor.

Lopetegui va a tener que tomar muchas decisiones a partir de hoy. De esas decisiones, va a depender el futuro de toda la temporada del Real Madrid e incluso del suyo propio. Este tipo de correctivos tan serios, pueden ser un punto de inflexión  (yo eso espero) o pueden ser el inicio de una cuesta abajo sin frenos.

Y es que el agua a 99 grados no mueve ni una pluma y a 100 grados genera vapor con una energía que puede mover un tren o un barco. Los jugadores tienen que entender que hay que dar el máximo desde el calentamiento hasta que se termina el partido. Si no son capaces de entender eso, es porque están en el equipo equivocado. Por si acaso, se lo recuerdo:

Señores…¡QUE ESTO ES EL REAL MADRID!

Texto: Raúl Mesa Nieto

Foto: AS

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