#Opinión | No queremos la Copa, queremos justicia

La final de la Copa del Rey ha despertado decenas de sentimientos. Y cada uno podría verse como más estúpido que el anterior. Están los que no ven baloncesto nunca, pero saben dar un clinin. Están los que ven baloncesto siempre y hablan de “futbolización”. Y están, como siempre, los que les da igual de que vaya el asunto si pueden lucir un poco de antimadridismo.

Ya desde ciertos medios de comunicación se ha intentado manipular la denuncia del Real Madrid. Pero ese pequeño virus se multiplica rápidamente, casi sin cura posible, gracias a las redes sociales. Se dice que el club blanco quiere irse de la ACB porque los árbitros se han fallado una vez en su contra. Que hubiera dado igual porque era falta de Singleton. Y que los equipos pequeños no se quejan nunca ni arman tanto barullo. Y si no que se lo digan al Andorra con el “era campo atrás”.

Todos ellos hablan desde el desconocimiento o la maldad. Aunque prefiero pensar que es simplemente por lo primero. También puede que hablen desde la manipulación, que sería lo más sencillo. Por ello es deber del Real Madrid intentar reconducir la situación y centrar toda la atención en lo que se debe.

La entidad blanca nunca ha protestado por el arbitraje. Hasta Pablo Laso se ha mostrado reticente en ruedas de prensa sobre comentar diferentes aspectos de un colegiado. Y por ello hay que darle la importancia que merece al gesto de Juan Carlos Sánchez.

Los hechos se sucedieron tal que así: la ACB nos comunica a los periodistas que ya viene Pablo Laso. Pasan diez minutos y nadie entra en la sala. Los compañeros hablamos entre nosotros, nos preguntamos si hemos visto las tomas buenas y utilizamos las palabras de Piti Hurtado como base para intentar entrar en la mente de los colegiados.

Pasados unos minutos entra en la sala Juan Carlos Sánchez. Serio, se sube al atril y se sienta junto a un micro. Rostro serio, todos sabemos que ahí va a haber más que una rueda de prensa. Coge el teléfono, llama y advierte: “Que venga Pablo ya, está todo, que venga”. Un minuto después, el entrenador del Real Madrid entra más serio que nunca. Ahí comienza el escaso turno de preguntas y sucede lo que todos sabemos.

La petición del Real Madrid es clara. Mucho. Tanto que cabe en una frase. El club quiere que la ACB reconozca que ha habido un error flagrante. No entran en si es falta a Singleton o si es técnica a Pesic. Solo quieren que se explique de forma tajante por qué se pita una cosa si se cuenta con 11 cámaras.

El comunicado es tan escaso como las explicaciones que le dieron al Real Madrid la noche del partido. Y ahí es cuando en la entidad dan un paso al frente. No quieren la Copa. Nadie en el equipo estaría dispuesto a jugar el partido otra vez. Fueran 40 minutos o 4 segundos. Nadie quiere que le diga al Barcelona que no mereció la Copa, pues es un hecho que si te remontan 16 puntos algo bueno habrán hecho.

Lo que el Real Madrid pide es justicia y respeto. El que se le devolvería si se reconociera que los árbitros, por desconocimiento, nervios, premeditación o falta de medios técnicos optaron por señalar canasta en un rebote. No he visto a ningún madridista que diga que no es falta a Singleton, y he escuchado a Oriola reconocer que no es canasta de Tomic. Pero, a todo esto, aún desconocemos que piensa la ACB.

Foto: MARCA

News Reporter

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