#Opinión | La resaca

No, no voy a hablar de la Copa ACB. Creo que el tema está agotado y nada nuevo se pueda decir que no se haya dicho ya. Voy a hablar de la resaca. De esa mañana siguiente con dolor de cabeza y boca pastosa que dura el eterno día después del exceso de copas y hasta algo más repitiéndose el perjudicado una y otra vez aquello de “no vuelvo a beber”.

Pues bien, eso es lo que le duró al Real Madrid la resaca, un partido. Y precisamente con el FCB en Euroliga. Se notó al equipo afectado y digiriendo el revés del infausto final copero. Si a eso se le une que la dirección de juego fue un desastre – Llull missing y Campazzo gripado – y un FCB que ya parece ejecutar el basket de Pesic con consistencia, da como resultado la derrota.

Cada partido posterior se iba a analizar con lupa así como las consabidas “sensaciones” (término algo manido ya) que transmitiera el equipo. El termómetro de la recuperación iba a ser el temido Andorra en su casa y la prueba salió muy bien con la pareja Llull y Campazzo demostrando que cuando están a su nivel, el equipo es otra cosa.

Superado el primer paso, llegó el día clave. Zeljko llama a la puerta. Y andaba la parroquia madridista con el pañal puesto (yo incluido) sin tener muy clara qué cara daría el equipo. Una cosa era ganar en los Pirineos y otra que te venga a ver “el ogro” de la Euroliga cuando se te está pasando el dolor de cabeza. Y el Madrid voló y yo volé con él. Costó arrancar, pero ganar al Fenerbahçe como lo hizo el Madrid fue una señal inequívoca de que la resaca había pasado y con muchas señales que daban a entender que Llull estaba de vuelta.

Pasaron los años de barra libre en la carta de espirituosos en febrero y en los dos últimos el Madrid probó el garrafón de los que ponen a prueba la dureza estomacal del equipo. Este año con más razón, pues pensaban que el whisky era de marca, pero si algo ha demostrado este grupo y su entrenador al frente es eso, saber digerir los malos tragos. El final de temporada pasada demostró el camino a realizar en ésta y estos primeros pasos parecen bien encaminados.

Y en el horizonte, una visita del equipo que provocó esta crisis. Una manera contundente de cerrar el círculo sería ganar con un gran juego. Superar el average (17) sería para nota con el premio de conseguir la primera plaza en la ACB. Lo que está claro es que el equipo dará la cara y competirá. Ya hay más de uno hablando de cambio de ciclo y volviendo a crucificar a Laso tras otra final perdida, las ganadas se olvidan rápido. Eso no cambiará y seguiremos escuchando el mantra aún perdiendo la supercopa 2020 y habiendo ganado la Euroliga 2019.

La duda está en si el Real Madrid volverá a tener resaca, o mejor dicho si volverá a beber. Si éste será su último año en la ACB y, por tanto, su última copa, habría cumplido su promesa de no volver a beber. Esperemos que no sea así y que beba con moderación en ocasiones especiales.

Texto: David Manzano

Foto: Mundo Deportivo

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