#Opinión | La piedra rosetta

Ha pasado poco más de una semana desde la consecución de nuestra decimotercera Copa de Europa (tercera consecutiva y cuarta en cinco años) y sin embargo, por todo lo sucedido, parece que aquello sucedió hace más de un año.

En lugar de tener ese regusto tan especial que da la victoria nos encontramos sin entrenador, con nuestra principal estrella en modo reivindicativo y con Bale pendiente de hablar con su representante para saber si continúa con nosotros.

Tras acabar el partido de la final de Kiev y mientras escuchaba las declaraciones de ambos, yo me encontraba confuso. Alegre, tremendamente alegre, pero muy confuso. No podía entender cómo esos jugadores no estaban exultantes como me sucedía a mí. Cómo podían estar pensando en reivindicaciones personales en un momento tan especial como ese. Cómo parecían no ser conscientes de haber escrito con letras de oro su nombre en la historia del fútbol. Vamos que no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Para que luego digan que ser del Madrid es fácil porque solamente hay que dejarse llevar y disfrutar de los títulos.

Pero esa confusión terminó el pasado jueves al enterarme que Zidane dimitía como entrenador. Por un rato cambié la confusión por dolor, pero con el tiempo por fin pude entender todo lo que estaba pasando, y que en mi opinión no era otra cosa que el fin de un ciclo. Pero no un ciclo cualquiera, sino el ciclo del Madrid de Zizou. Ese que se cimentaba en la confianza y defensa a ultranza de la plantilla, y que al parecer, el propio Zidane entendió que ya había dado todos sus frutos y que era necesario otro tipo de estímulo exterior.

Porque Zidane, además de un líder, ha sido nuestra Piedra Rosetta. Una persona con un don especial para descifrar lo inteligible para el resto de los mortales. Alguien que fue capaz de coger un equipo roto y hacerlo campeón de Europa en seis meses. Un entrenador que tras ganar la Champions y ser admirado en todos los confines del mundo, decide inmolarse porque cree que es el camino para que sigamos ganando. Alguien capaz de ver lo que el resto ni siquiera intuimos.

Zidane es tan grande que además nos ha señalado qué es lo que deberíamos hacer en un futuro para seguir ganando. Nos ha dado a entender que tan importante para ganar es tomar medidas correctivas, como fue la destitución de Benítez, como el hecho de tomar medidas preventivas. Que quizá sea necesario podar un poco el árbol para que pueda crecer con más fuerza porque las ramas más viejas empiezan a pesar demasiado.

Creo que tanto el club como nosotros debemos estar a la altura de Zidane, aprovechando su legado y el camino que nos ha marcado. Porque aunque el ciclo del Madrid de Zizou haya terminado, nuestro ciclo ganador no tiene por qué haberlo hecho.

Texto: @Carolo_73

Foto: National Geographic 

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