
REAL MADRID
Florentino Pérez es reelegido presidente del Real Madrid y continuará defendiendo y ampliando su legado.
Los socios han votado y la decisión es clara, quieren que Florentino siga presidiendo al Real Madrid. El slogan del Florentino Pérez durante la campaña fue «mucha historia por hacer» y eso es lo que ha dejado claro que quiere hacer.
Así fue desde aquella rueda de prensa en la que comunicó que convocaba elecciones. Un Florentino enfadado, señaló a aquellos que según él «querían quitar el Real Madrid a sus socios» a través de una campaña orquestada. Por ello, invitaba a aquellos que quisieran ser presidentes que se presentasen y a los socios a que le eligiesen porque mientras él fuese presidente del club «el Real Madrid seguiría siendo de sus socios».
Pasaron los días y Enrique Riquelme apareció en escena. Una alternativa que llamaba a un cambio de gestión en el club, con un mejor trato a los socios y con el objetivo de evitar «la privatización del club». Así llamaban al cambio de modelo que propone Florentino por el cual pretende vender un porcentaje simbólico del club para saber qué valor económico real tiene y entregárselo a los socios. Riquelme bautizó su campaña como «legado y futuro».
La campaña se ha convertido en una lucha mediática cada vez más encarnizada. Riquelme, sabedor de ser prácticamente un desconocido, se ha mostrado públicamente en cada medio de comunicación que le ha dado espacio.
Florentino ha medido más sus intervenciones, pero cada una de ellas ha servido para recordar el éxito de su gestión convertida en títulos y los grandes fichajes que ha conseguido durante sus años como presidente. Muchos de esos grandes deportistas no han dudado en apoyarle públicamente.
A cada propuesta de Riquelme, Florentino respondía con otra. Dicen que sabe más el diablo por viejo que por diablo y ha sido tal cual. Florentino ha demostrado entender el juego sin mensajes grandilocuentes, pero sí con impacto. Un buen ejemplo de ello fue la entrevista de Riquelme en El Hormiguero en la que anunció a Haaland. Mientras el candidato hablaba con Pablo Motos, la candidatura de Florentino anunció a Mourinho robándole el spotlight. Después, inmediatamente después de la entrevista, el primer anuncio que apareció fue ese mismo anuncio. Golpe maestro.
Y es que no se puede decir que Riquelme haya jugado mal la partida, pero Florentino ha jugado como aquel que ya conoce las cartas. La frialdad de un trilero que sabe que conseguirá ilusionarte con su truco de magia estrella. Podría decirse que ha sido puritito Real Madrid, como un corner en el 93′.
El propio Riquelme reconocía que el legado que protagoniza su slogan tenía el sello de Florentino. Y también hablaba de futuro, uno diferente para mantener al club en lo más alto.
Florentino sacó pecho de ese legado, pero no habló de futuro, siguió soñando en grande diciendo estar dispuesto a seguir haciendo historia. Y es que no es lo mismo construir futuro, que construir historia.
Si para algo han servido estás elecciones ha sido para recuperar el espíritu más combativo de un Florentino Pérez que había sido señalado por haber perdido ese «aura». Decían que no tenía fuerzas, pero parece que cuanto más grande es el reto y menos confían en él, más ganas tiene de demostrar que se equivocan.
Se abre una nueva etapa en el club con la segunda etapa de Mourinho y las llegadas de Konaté y Dumfries. Refuerzos que, según ha comentado Florentino, no serán las últimas. Y es que los títulos se han convertido en una necesidad. El madridismo ansia volver a tocar metal y poder disfrutar de su equipo. Parece que el presidente también está por la labor.
Florentino se comprometió ante notario a que el club seguirá siendo de sus socios más allá de las acusaciones de Riquelme sobre esa privatización. Los socios han decidido seguir confiando en Florentino al menos 4 años más.
Cómo no confiar en alguien que ha construido el periodo más exitoso de la historia del club. Riquelme lo tenía francamente complicado, en una batalla parecida a la de David contra Goliat.
Florentino defenderá su legado con la obligación (auto)impuesta de seguir haciendo historia. Para ser exactos mucha historia. Una idea continuista que tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos con proyectos como el Bernabéu infinito o el histórico acuerdo en el que se trabaja con UEFA.
El madridismo ya espera impaciente que arranque esta nueva etapa para ver qué otros trucos mágicos tenía guardados Florentino bajo la manga. Y es que si hablamos de ilusión, nadie ha sabido venderla mejor que el señor Pérez.
Florentino siempre gana.