#Opinión | Desde el infierno

El Madrid está contra las cuerdas. Y lo está en el peor sitio posible, el infierno de Atenas. Seis meses de competición después, la Euroliga se reduce a una eliminatoria contra Panathinaikos y sus casi veinte mil aficionados. Quien gane, viaja a Belgrado, y quien pierda, se va al suelo. Así de simple, así de sencillo es el deporte. Y nos hemos metido en el lío nosotros solitos. Recuperar en los pares lo que has perdido en los partidos impares. Y en eso debe trabajar hoy el Madrid en el segundo partido de la eliminatoria.

Parece poco probable jugar peor que el primer partido. Panathinaikos nos abrasó con intensidad, cargar muy fuerte el rebote y una alta efectividad en el lanzamiento exterior. El Madrid tuvo mucho que ver. En deporte, en la vida vaya, la concentración y el interés que se ponga en hacer las cosas son determinantes para lograr los objetivos. El Madrid no salió como debe salir un equipo que quiere jugar la Final Four. Y Panathinaikos, sí. Y ganó merecidamente.

Toca olvidar el primer partido, el objetivo de nuestro viaje a Atenas fue siempre lograr un punto allí y cerrar la serie en Madrid. Ese objetivo puede conseguirse hoy. Y para ello hay que mejorar en todo. Panathinaikos es un equipo menos profundo y más débil pero tiene sus cartas, y las jugó de maravilla en el primer partido. Ningún equipo del montón se clasifica entre los cuatro primeros de la Euroliga. Hay que dar el máximo.

Defensa, defensa y más defensa. Así ganó Panathinaikos el primer partido, y por ahí lo perdimos nosotros. La recuperación parte de una mejoría en la intensidad atrás, mejorar la circulación de balón en ataque y en que Luka Doncic ofrezca su mejor versión. La lesión de Campazzo ha dejado al niño con la responsabilidad absoluta en el puesto de base. Y eso lo explotó muy bien Xavi Pascual, subiendo la presión, no dejando pensar a Luka, que es más un combo que un base, y por ahí nos disolvimos.

Hoy es el partido. El futuro de la serie depende de lo que suceda esta tarde en Atenas. Si ganamos, las opciones se multiplican. Panathinaikos es un equipo construido alrededor del fuego de su hinchada, fuera sufren un bajón de rendimiento que le hacen accesible para El Palacio. Pero una derrota nos dejaría prácticamente moribundos. La historia de un equipo gigante se construye en días como el de hoy. Toca honrar la camiseta.

Texto: @israelloranca

Foto: Mundo Deportivo

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