<h3 class='subtit' style='margin-top: -12px; color: #717171;'>El Real Madrid recibía al Borussia Dortmund en el Bernabéu</h3> Opinión | Agustín Herrerín: “In Memóriam”

20 de mayo de 1998, pocos minutos después de que el viejo reloj de péndulo de mi abuelo anunciase con su melodía el segundo cuarto de las 10 de la noche, saltábamos de alegría en el salón de casa. Por primera vez en mi vida, igual que en la de muchos madridistas de mi generación y de generaciones anteriores, veía como mi Real Madrid ganaba una Copa de Europa.

Predrag “Peđja” Mijatović con su primer gol europeo de la temporada se había convertido en leyenda, controlar un rebote, tres pasos y un disparo picado, para entrar en la historia del mejor equipo de la historia del fútbol, y permanecer en el recuerdo de todos los que lo vivimos. Desde entonces, siempre que el montenegrino pisaba el Santiago Bernabéu se coreaba su nombre.

¡Qué lejos queda! Han pasado mas de 20 años y ahora a nuestras leyendas se les pita… Ya hablaremos de Bale en otro momento, porque hoy es el día de recordar a una persona muy especial, otro héroe del madridismo, Agustín
Herrerín. Y es que gracias al que durante tanto tiempo fue nuestro delegado de campo, se pudo jugar esa final.

1 de abril de 1998, el Real Madrid juega la ida de la semifinal de la Champions frente al vigente campeón, el Borussia Dortmund. A pesar de ser una temporada desastrosa, en la que el Real Madrid no juega a nada (¿Os suena?) estamos a un paso de jugar la final de nuestra competición, la que nos hizo leyenda, que no jugábamos desde 1981, y no ganábamos desde el Real Madrid Ye-Yé en 1966.

La previa fue una fiesta, el Santiago Bernabéu estaba a reventar 30 minutos antes de empezar el partido, y en el ambiente se respiraba un aroma de ilusión y optimismo. Falta muy poco para que el árbitro pite el inicio del partido y la valla que hay en el Fondo Sur cede por el peso de los ultras, tirando tras de sí a la portería. El árbitro decide suspender temporalmente el partido, y los operarios intentan arreglar la portería.

Agustín Herrerín en una jugada maestra, abandona el estadio para ir a la ciudad deportiva (donde ahora se levantan los 4 edificios colosales de Madrid), cuando llega salta la valla y con la ayuda de un operario desmonta una portería, la carga en la furgoneta (Dios quiso que el operario siguiese trabajando a las 21h con su furgoneta), y sale de la Ciudad Deportiva rompiendo la puerta que seguía cerrada. Os puedo asegurar que la hora que se tardó en traer la portería fue la más larga de mi vida, en el estadio no se sabía nada y la sanción y suspensión del partido era el único tema de conversación.

Finalmente se pudo jugar el partido, que se ganó muy bien, Morientes a pase de Roberto Carlos abrió la
lata, y Karembeu con un genial punterazo puso la guinda. La visión y capacidad de generar soluciones a los problemas que tenía Agustín Herrerín hicieron posible que el Real Madrid jugase ese partido.

Gracias a Agustín Herrerín ganamos la Séptima Copa de Europa, y muy probablemente (igual que con el cabezazo de
Ramos) llegaron las demás. Con esa nos quitamos el estigma y el Real Madrid volvió a reinar.

Gracias Agustín por los 50 años dedicados al club de tu vida. D.E.P.

Texto: Gonzalo Pardo Kallmeyer @MadridCFyB

Foto: AS

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