#MonstruosRM | Cristiano y la BatSeñal

Cuando hablamos de la edad de Cristiano como una cifra fría y aséptica para justificar su venta, olvidamos que sus números, los otros, los de goles, asistencias y contribución al juego, no se corresponden con su edad biológica. A Ronaldo le pasa un poco como a mi sobrina, que tiene una edad real y unas ansias por destruir la tierra nada proporcionadas.

Desde que mi mujer le pintó un día los labios y le hizo un par de achinadas rayas en los ojos, cada vez que viene a casa y su tía no está, busca su cofre de maquillaje, mi complicidad, lo abre, coge la primera pintura que pilla y como su pulso es todavía infantil y tembloroso, acaba con unas rayas en los ojos que parecen el Jarama, llenas de curvas que descienden sinuosamente hasta la comisura de la boca.

-¿Quién es esta niña tan guapa? -me pregunta con coña el dueño del Bar Guria cuando pedimos los calamares-¿Tú sobrina?

-No, el Joker. Y viene a destrozarte el local.

A veces las apariencias engañan. Seis años pueden servir para empezar la Primaria o para suplicar al Gobierno que rebaje la edad penal. Olvidemos la edad. O no, fijémonos en ella. Podríamos afirmar que meter 44 goles en 44 partidos solo está al alcance de un jovenzuelo descarado, en plenas facultades, alguien en la plenitud de su carrera, de los que salen a la noche de juerga y al día siguiente tienen la cara resplandeciente, pero mentiría. No hay nadie, ni joven ni viejo, que meta esa cifra de goles durante tantos años como Cristiano.

Veamos:

Los tres últimos años ha jugado 138 partidos, ha marcado 137 goles y ha repartido 34 asistencias.

Míralos bien, repásalos, empápate de ellos antes de pensar que ya ha terminado su ciclo. ¿Son estos los números de alguien en declive? ¿Un jugador que lleva seis años consecutivos (repito, SEIS) siendo el máximo realizador de la Champions  se puede vender por 100 millones de euros?

El problema es considerar a Cristiano un jugador más, incluirlo dentro de los cánones normales cuando sus datos nos indican algo muy diferente. ¿Cuántos jugadores hay en la historia del Madrid que hayan metido 450 goles en 438 partidos?

Recuerdo que cuando dijo que quería retirarse a los 41 años, muchos nos lo tomamos como una boutade. Hoy dudo. Igual su declive es paulatino y al final de su carrera sus peores registros son mejores que los de la mayoría de otros delanteros.

¿Sabéis el reflector gigante con un murciélago en el centro que encienden para llamar a Batman cuando Gotham City se encuentra en peligro? Pues yo he fabricado uno parecido, pero en lugar de un murciélago he puesto una cartera de la que asoman billetes de 500 euros. Llevo varias noches proyectándola en el cielo para ver si Florentino se da por aludido y viene al rescate.

No sé cómo acabará este culebrón pero pido a Dios (si no está muy ocupado en temas muchísimo más importantes como reunir a Mbappé con Cristiano en el Real Madrid) que si mi llamada no funciona, ilumine a Florentino en la frente con un celestial rayo de luz, un CR bien grande y refulgente que por la mañana se refleje en su espejo al anudarse la corbata.

Da la impresión, si las informaciones que estamos escuchando no se traducen en un nuevo ridículo tipo Griezmann, de que quedan pocos días para que Cristiano abandone el Real Madrid. Desgraciadamente creo que a estas alturas la Batseñal no va a ser suficiente para retenerlo. Lo asombroso es que nadie sabe cómo se ha llegado a este punto de no retorno. El ego, el “cariño”, los desencuentros, la cláusula, Neymar, el dinero…Es tal el batiburrillo de noticias (perdón, opiniones) diferentes que la única opción válida es confiar una vez más en el buen hacer del Presidente.  Solo le pido a Cristiano que no cometa el error de echarle un pulso público a Florentino porque lo perdería. Aquí no admitimos lo que en otros equipos es moneda común.

Pase lo que pase todos tenemos claro que el Real Madrid seguirá siendo el mejor Club del siglo XXI.

Ojalá su salida sea acorde a su leyenda. Igual que mi octogenario padre sigue hablando con admiración de Di Stéfano, dentro de cincuenta años muchos hablaremos de la misma manera de Cristiano a nuestros hijos, nietos o sobrinos.

Y hablando de sobrinos, os dejo, el Joker acaba de llamar a la puerta.

Y viene sin pintar…

 

Texto: @FGWynne 

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