#MiradaBlanca | El avance de los secundarios

Cuando a principios de temporada quedó conformada la primera plantilla del Real Madrid Baloncesto, y aún lejos de tener la pléyade de estrellas de otros conjuntos como CSKA o Fenerbahçe, muchos expertos coincidían en que el Madrid contaba con el mejor jugador exterior de Europa (Sergio Llull), el mejor interior de la competición (un Gustavo Ayón que ya no tendría que sufrir a Ekpe Udoh) y a la mayor promesa (Luka Doncic).

La euforia era total pero las cosas empezaron a torcerse pronto y a la gravísima lesión de Llull (que encara ahora la recta final de su recuperación) no tardarían en sumarse otra igual de grave de Ognjen Kuzmic y una para varios meses de Gustavo Ayón. Para colmo, uno de los hombres que se suponía debía suplir a esa primera unidad, un hasta entonces muy entonado Anthony Randolph, también caía en la batalla y de momento tampoco ha logrado recuperar su nivel.

No obstante, lejos de coger estas lesiones como excusa para tirar la temporada (como otro equipo que me viene a la mente), el Madrid supo agarrarse a la única estrella que le quedaba (un imberbe Luka Doncic que ha promediado números impropios no ya de su edad sino del baloncesto FIBA) ha seguido compitiendo estos meses y no sólo ha logrado mantenerse en la lucha por los primeros puestos de la Euroliga sino que domina la Liga con puño de hierro.

El Madrid fue aguantando estos meses en desventaja haciendo un gran papel, por eso cuando hace ahora aproximadamente un mes y medio algunos de los lesionados empezaban a incorporarse, el optimismo inundó al madridismo. Sin embargo, el cambio de estilo impuesto por estas reincorporaciones y el lógico bajón en el juego de Doncic hizo que el Madrid bajara su nivel durante unas semanas y esto nos acabaría costando la Copa del Rey (bueno, esto y el que los Reyes no le trajesen a Peruga unas gafas).

Es debido a ello, por lo que cuando hace un par de semanas se comunicaba que Luka se perdería los siguientes partidos por lesión el pánico apareció en mucha parte de la afición. Y es que el Madrid se iba a jugar gran parte de su futuro en Euroliga (enfrentarnos a CSKA o Fenerbahçe en unas eliminatorias sería prácticamente suicida) sin sus dos principales hombres exteriores y con tres de sus interiores como Ayón, Randolph y Kuzmic todavía fuera de dinámica.

Sin embargo, tal y como ya pasó a principios de temporada lejos de resentirse, jugadores en principio secundarios como Campazzo, Rudy, Reyes, Causeur o Tavares están encargándose de demostrar que si ellos están en el Madrid es por algo. Y es que por muchos que se empeñen, lejos de ser una suma de individualidades, si por algo se ha diferenciado el Madrid en estas siete temporadas de la era Laso es porque lejos de ser una suma de individualidades el Madrid ha sido un EQUIPO. Un equipo en el que desde Doncic hasta Radoncic todos son necesarios.

Texto: @jmcanasv

Foto: Euroleague.Net

 

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