Liga ACB | Un chaparrón de intensidad maña hunde a un errático Real Madrid (84-67)

No es casualidad que el Casademont Zaragoza vaya tercero en la liga ACB con tres partidos perdidos. Uno menos que el actual líder.

No es casualidad que igualmente hayan ganado al primer y segundo clasificado de manera clara. Espacialmente hoy al Real Madrid.

No es casualidad que se tuviera este partido marcado como salida peligrosa en el calendario de muchos madridistas.

No ha parado de llover todo el día en Madrid y ésa ha sido la sensación del partido del equipo de Laso en la capital del Ebro. Una chupa de agua en toda regla. El partido se movió desde el inicio en los parámetros que planteaba el Zaragoza. Defensas cambiantes e intensas (como tienen que ser si quieres que funcionen) y haciendo que cada ataque del Real Madrid fuera como una visita al dentista. Sólo las dos faltas rápidas de Justiz en el cuadro zaragozano encendían una pequeña alarma que se encargó de desactivar Hlinason con buen rendimiento durante sus minutos en cancha.

Las pérdidas iban sumándose a la estadística de los de Laso calando en la moral madridista y generando contraataques maños que les iba dando pequeñas ventajas en el marcador. Tuvo que pedir el entrenador madridista un tiempo muerto de los suyos pidiendo explicaciones por las 8 pérdidas acumuladas antes de acabar el primer cuarto.

El Madrid se agarraba al partido a base de rebotes ofensivos y a un Carroll en el segundo cuarto que veía el aro de su tamaño natural. Salvo él, pocos tiros liberados tuvieron los de la capital y cuando los había, el acierto no acompañaba. Y fruto de esos tiros fallados, o de las pérdidas que seguían cayendo, el Casademont Zaragoza lanzaba sus contraataques que les proporcionaba puntos baratos ante un partido que se iba embarrando con baja anotación. 42 – 33 al descanso que obligaba a los blancos a cambiar muchas cosas si se quería ganar este partido.

Y por un momento sí que parece que cambiaron. Randolph se despertó de su mal inicio con 10 puntos en el tercer cuarto. Tavares cerraba el aro y ni Radovic ni Justiz eran capaces de superar sus largos brazos. Fruto de todo esto el partido se iguala a 47 tras una canasta de Randolph. Y hasta ahí llego el Madrid.

Una jugada con un balón suelto provoca la tercera falta de Tavares y una protesta innecesaria para una técnica que le condenan al banco cuando su equipo daba muestras de presentar batalla en el Príncipe Felipe.

A partir de ahí, Radovic hizo de la zona madridista su casa y los de Porfirio Fisac olieron la sangre, saliendo (más si cabe) como estampidas a la mínima oportunidad. Ennis, Brussino llegaban en dos pases a la canasta madridista y Alocén que había pasado desapercibido empezó a hacer correr a los suyos una y otra vez.

La lluvia caía y caía y los blancos sin el paraguas caboverdiano ni chubasquero a mano. El aro maño se cerró y los fallos se acumulaban en la estadística blanca. Hasta Carroll perdió el acierto y el equipo empezó a dar síntomas de desconexión.

Con 65 – 47 Tavares vuelve al campo faltando 8:40 para tratar de recuperar el dominio de la zona y obrar el milagro. Nada más lejos de la realidad. En el primer ataque, comete una más que dudosa falta en ataque (qué fácil se le pitan a él) que acaba con la poca concentración que tuviera, ganándose otra técnica al aplaudir al árbitro en su cara. Ya nada cambió y el resto del partido fue una chupa de agua del Casademont a la que el Real Madrid sólo podía pedir que acabara el partido para volver a casa a quitarse la ropa mojada y sacarse la humedad del cuerpo.

Toque de atención para el equipo, más por el desempeño que por perder el partido. Se sabía iba a ser complicado, pero se jugó sin la intensidad y concentración que demandaba el juego. Se notó la ausencia de Rudy y de un Mickey que dejó a Tavares como único pívot. Debería reflexionar el caboverdiano sobre sus pérdidas de concentración resultando en expulsiones. Empiezan a ser frecuentes cuando parecían erradicadas al final de la temporada pasada.

El resultado final 84 – 67 refleja lo que el campo mostró. Un Zaragoza intenso y efectivo durante todo el partido y un Madrid errático que no dio el nivel para plantar cara a los maños.

84 – Casademont Zaragoza (20+22+17+25): San Miguel (7), Seeley (12), Benzing (9), Barreiro (-), Justiz (2) -cinco inicial- Brussino (8), Radovic (14), Alocén (7), Krejci (-), Ennis (13), Hlinason (12) y Javi García (-).

67 – Real Madrid (17+16+14+20): Campazzo (6), Taylor (3), Deck (9), Randolph (10), Tavares (3) -cinco inicial- Causeur (2), Laprovittola (9), Garuba (1), Carroll (14) y Thompkins (10).

Árbitros: Pérez Pizarro, Torres y Olivares. Excluyeron por faltas a Tavares (min.32).

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