#LaBoticaMadridista | Carlos y Sara

Eran las nueve de la mañana y Carlos ya se había levantado. Estaba nervioso, inquieto, necesitaba hacer cosas para que las horas pasaran lo más rápido posible. Esa noche tenía una cita con su chica favorita. Mientras desayunaba pensaba en ella, no podía quitarse de la cabeza lo guapa que era. Ya habían quedado otras veces, pero cada cita era especial, como si fuera la primera vez.

Al otro lado de la ciudad, Sara terminaba de dar forma a un trabajo que debía entregar al día siguiente en la Universidad. Quería tenerlo listo pronto porque por la noche había quedado y no le agradaba la idea de entretenerse y llegar tarde a su cita.

Caía la tarde y el chico ya empezaba a prepararse. Se duchó y se puso un vaquero y su camiseta favorita, aunque en el fondo sabía que era la camiseta favorita de ella. Cogió su teléfono móvil, algo de dinero y bajó las escaleras deprisa, quería llegar cuanto antes.

Mientras, Sara se dirigía a la estación de metro más próxima a su casa. Sentada en el vagón, iba pensando en las otras veces que habían quedado. Era muy especial para ella, disfrutaba de esos días, los recordaba como de los más felices de su vida. La megafonía indicando la siguiente parada la sacó de sus pensamientos. Había llegado. Por fin se volvían a encontrar.

Fieles a su encuentro y puntuales como siempre, Carlos y Sara llegaron al Santiago Bernabéu. Allí estaban los dos, delante de la puerta principal del estadio, observando el majestuoso escudo del Real Madrid que dominaba la fachada. La felicidad protagonizaba sus caras. Finalmente, él se dirigió a su bar de siempre, donde le encantaba ver los partidos, sentado en la barra con su inseparable camiseta del Madrid y con una cerveza bien fría. Ella sacó su abono y se dispuso a ocupar su asiento en el segundo anfiteatro, al que iba desde que empezó a llevarla su abuelo siendo una niña.

Ambos, Sara y Carlos, volvían a estar una vez más con su cita más deseada. Y allí estaba ella, reluciente, más guapa que nunca, con un brillo especial. La copa de Europa volvía a vestir sus mejores galas para levantar el telón un año más en su estadio favorito, donde más tiempo había pasado y donde anhelaba seguir. Mientras, nuestros dos protagonistas, desde sus particulares rincones, la miraban con admiración, deseando volver a conquistarla.

Texto: José Valenzuela

Foto: La Vanguardia

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