La opinión de @israelloranca: Un Madrid sin red.

La Euroliga nos aprieta las tuercas este jueves hasta límites que desconocíamos esta temporada. El Real Madrid recibe al Panathinaikos de Xavi Pascual, y lo hace sin red, a pecho descubierto. Un partido más de eliminatorias que de fase regular. La derrota ante Fenerbahçe la semana pasada deja al equipo de Pablo Laso sin ningún margen de error para optar a la cuarta y última plaza que otorga derecho al factor cancha.

Las cuentas las tenemos ya todos claras desde hace unos días, quedan seis partidos y hay que ganarlos todos. Si eso sucede, el Madrid gozará del privilegio del factor pista, elemento éste muy aconsejable si se quiere estar en la F4 de Belgrado. Una derrota nos alejaría demasiado de esa opción y Belgrado se vería muy lejos.

Hay partidos de fase regular que bien valen una Euroliga. La edición del año anterior se decidió en gran parte por un intrascendente Baskonia-Zalgiris de la última jornada de la fase regular que terminó con la sorprendente derrota baskonista ante un conjunto lituano que nada se jugaba. Este marcador permitió al Fenerbahçe de Obradovic, sin factor cancha, evitar al CSKA en el cruce de cuartos de final, eliminatoria ésta que probablemente no habría podido superar, y se cruzó con un más accesible Panathinaikos. Y el resto ya es historia.

El partido es una final, como lo serán los cinco siguientes, pero éste además es contra uno de tus rivales directos en la lucha por la cuarta plaza. Un equipo que ya nos ganó en Atenas, sería muy aconsejable no sólo ganar sino superar ese +2 del partido en Grecia, y que ha mantenido una línea de juego muy regular en esta Euroliga.

Xavi Pascual ha conseguido hacer de Panathinaikos una obra muy reconocible. Partidos a pocos puntos, defensas al límite de la falta y jugadores muy físicos. El alter ego del entrenador en cancha es el base Nick Calathes, fantástica Euroliga la suya, que sorprende con unos números extraordinarios, rozando el triple doble en más de una ocasión. Un portento estadístico. Una nueva prueba de fuego para Facundo Campazzo y Luka Doncic, que tiene un problema físico y será duda hasta última hora.

En basket no hay fórmulas mágicas pero el Madrid debe mantener invariables sus líneas de juego: defender duro, correr todo lo posible y mantener altos porcentajes de tiro. El Madrid vuelve a ser un equipo más profundo que su rival, un Panathinaikos que agota al cuarteto Calathes-James-Singleton-Gist, y tiene superioridad en el juego interior, con Trey Thomkins ya de vuelta, dos factores que deberían ayudar para situar la decimoquinta victoria en nuestro casillero.

Una final, ésa es la mejor manera de definir el partido contra Panathinaikos en Madrid. Sin margen, una derrota te manda al infierno de Atenas o Estambul como paso previo a la F4; una victoria te mantiene en la lucha por el cuarto puesto. Una lucha que hay que ganar a cualquier precio.

 

@israelloranca

Imagen: realmadrid.com

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