La opinión de @djmontero : Las dos caras de Mateu.

Este jueves, por fin y aunque confieso que bastante atónito, asistí al hecho histórico, casi memorable, de ver cómo al Barça le pitaron su primer penalti en Liga tras dos años y 15 días desde que un colegiado tuvo a bien castigar a los culés con una pena máxima.

Y no será porque ocasiones para no haber tardado tanto tiempo en llegar a ver tamaña efemérides, por más que ya sepamos que son muy limpios (especialmente Mascherano, que se ha ido de España con su hoja de servicios en el área absolutamente inmaculada), apenas les pisan en área y su fútbol, que como es bien sabido, no es de este mundo, les permite defenderse sin que los rivales les hagan oportunidades.

Pues bien, hete aquí que en un aparentemente intrascendente y sencillo U.D. Las Palmas-Barça de este jueves, resulta que un colegiado, hasta ahora bragado, valiente, dialogante y uno de los mejores árbitros europeos, como es Mateu Lahoz cometió el delito de lesa patria de romper esa racha.

Una racha que, visto lo que hemos visto estos 745 días (con sus 745 noches), jamás pensábamos que se iba a romper.

Desde ese momento, ese gran colegiado que era el valenciano se ha convertido en el enemigo número 1 del Barcelonismo, especialmente el mediático. Y no me refiero a medios culés, absolutamente sospechosos, como Sport o Mundo Deportivo sino a medios más “generales” (COPE, SER, Onda Cero, Marca, As, etc.), que por regla general siempre se han mostrado muy afines a esos colores.

“Cobarde”, “vendido”, “mal árbitro”, “veleta estropeada”, etc., así como otros epítetos más o menos gruesos han salido de la boca o de la pluma de los más diversos periodistas y directores de grandes programas, a los que les ha sentado muy mal que esta maravillosa e inédita racha en el mundo del Deporte haya finalizado.

Especialmente porque ese penalti supuso al fin y a la postre el empate de su querido equipo ante el conjunto canario y ha provocado que, esa Liga que parecía que el Barça tendría ganada en marzo o abril, ya no lo es tanto y el Atlético podría ponerse a dos puntos si logra hoy el triunfo en Can Barça.

Lo tremendamente indignante del asunto no sólo viene dado por el hecho de que, falsamente, se impute a Mateu que ese penalti -que nos quieren vender que es dudoso y que sin embargo fue clamoroso por manos de Digne- provocó la pérdida de dos de los tres puntos que, por lo visto, los culés tenían ya adjudicados por derecho divino, sin ni siquiera la necesidad de jugar.

No, lo indignante viene por dos cosas. La primera porque, reconociendo que hay una mano de Chichizola fuera del área que podría haber sido la cartulina roja para el meta del equipo canario, no es menos cierto que antes el bueno de Mateu dejó de señalar un clarísimo penalti a la U.D. Las Palmas por una mano de Iniesta, como mínimo, igual de clara que la de Digne.

Y la segunda, ya ajena al partido, se debe al doble rasero con el que, una vez más, la prensa trata a los arbitrajes en función de quién sea el perjudicado. Porque no recuerdo esta escandalera mediática cuando este mismo Mateu perpetró en el Bernabéu y ante el Betis uno de los peores arbitrajes que se recuerdan de esta Liga,
Un arbitraje que, recordemos, dejó sin sancionar hasta tres penaltis, tres en el área verdiblanca (un balón que sacó Javi García sobre la línea con el brazo, un claro derribo del propio Javi García a Marcelo y un derribo de Adán a Casemiro, idéntico al que un año antes en el Nou Camp señalaron con penalti cuando Messi fue el arrollado por el meta bético en su salida).

Aquel partido, como todos sabemos, acabó con la derrota del Real Madrid por 0-1 y en él, Mateu no sólo permitió la dureza física de los jugadores béticos sino la facial, al permitir que nos cosieran a coces impunemente y además perdieran todo el tiempo del mundo, con total tranquilidad.

Pero es que este mismo Mateu fue el que en el partido ante el Athletic de Bilbao y que el Madrid empató a cero, no aplicó la Ley de la Ventaja tras una falta aberrante de Etxeita a Luka Modric cuando Cristiano Ronaldo encaraba a Kepa. Y además, dicha falta en la que el defensa vasco debió ser expulsado y sin embargo sólo mostró la amarila.

Y ni qué decir tiene que ese ahora denostado Mateu Lahoz fue el mismo que le perdonó una clarísima expulsión a Luis Suárez en un partido ante el Deportivo de La Coruña, cuando el delantero uruguayo agredió vilmente a Schär asestándole un codazo en la cabeza y Mateu, el todavía valiente colegiado valenciano, no tuvo los arrestos de expulsar al charrúa (ni siquiera de mostrarle amarilla) a pesar de que señaló la falta, lo que significa que vio la agresión.

Pero claro, aquella tarjeta (con independencia de su color ya que el uruguayo tenía entonces cuatro amarillas y estaba apercibido de suspensión) habría supuesto que Suárez se habría perdido el Clásico la jornada siguiente. Evidentemente, eso no ocurrió y aquel jugador, que nunca debió haber jugado aquel partido en el Bernabéu, no sólo acabó jugando el Clásico sino que además anotó el 0-1.

Pues bien, de la misma forma que se alababa su coraje, su valentía y su talento con el silbato a Mateu -sí, el mismo que firmó aquella carta de apoyo a Victoriano Sánchez Arminio, el líder de la Cosa Nostra Arbitral española con aquel “Te queremos”- nadie, absolutamente nadie, se atrevió por aquel entonces a cuestionar su labor ni sus intenciones.
Por eso, ahora que no sólo no erró en el señalamiento de la pena máxima que tanto indigna a los culés sino que incluso cometió errores a su favor, entiendo menos los palos a Mateu ni que su actuación haya puesto la Liga a los pies del Atleti.

Pero claro, en este Régimen totalitario y de pleitesía al Barça, cualquier error, aunque ni siquiera sea un error como tal, cualquier atisbo de sacar los pies del tiesto, se paga caro. Muy caro. Y si no, que se lo pregunten a Muñiz Fernández…

@djmontero

Imagen: abc.es

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