La opinión de @djmontero : París bien vale una misa.

La historia cuenta que en el siglo XVI el rey protestante Enrique de Borbón admitió convertirse al catolicismo con el fin de poder convertirse en rey de Francia y entonces pronunció aquellas inolvidables de “París bien vale una misa”.

Pues bien, parafraseando al monarca francés, la cita que le espera al Real Madrid en la capital francesa ha de tener para Zidane y sus chicos la misma trascendencia y hacerla acreedora, como mínimo, de la importancia que tuvo para el citado rey.

El Real Madrid llega a París en una auténtica encrucijada ya que continuar en la máxima competición europea y seguir, al menos un ronda más, con la posibilidad de defender su corona es la única forma de mantener la temporada a flote, ante los fiascos de la Liga y la Copa del Rey.

Por tanto, ante el PSG no hay más alternativa que hacer valer el 3-1 de la ida, un resultado importante que le ofrece a los de Zidane unas cuantas alternativas y le entreabre la puerta a unos cuartos de final que le permitirían seguir respirando en una temporada, como digo, bastante aciaga en cuanto las competiciones domésticas.

Hay que dar por hecho que, hagamos lo que hagamos, la prensa española, con independencia de su origen, tanto la del País Pequeñito de ahí arriba a la derecha como la que Pep el del Lazo denominó despectivamente la Central Lechera, nos va a masacrar, por lo que la presión que habrán de soportar los nuestros será enorme.

Así pues, hagamos lo que hagamos, nuestras cartas ya están marcadas. Si pasamos, el mantra a repetir será la ausencia de Neymar y por tanto la famosa Flor de Zidane habrá vuelto. O como ya pasó tras el resultado de la ida se dirá que no eran para tanto, que si son un conjunto inexperto, que está mal dirigido desde el banquillo o cualquier otra cosa (al menos no se podrá decir que son un equipo de viejos y gordos como en otras ocasiones).
Y si, por lo que sea, cayésemos eliminados -algo que dicho sea de paso, mi optimismo patológico me impide contemplar- se abrirán los cielos y todo lo que no le cayó al Barça por caer con estrépito el pasado año ante la Juventus (ni siquiera ganando como lo hizo antes al PSG) o este mismo año al Atleti por ser incapaces de vencer al Qarabag, nos caerá a nosotros. Y quizás, con razón, porque nuestra temporada habrá sido un desastre, sin paliativos.

Pero la Champions es otra cosa. Es nuestra competición “fetiche” y Europa es nuestra casa, por lo que espero del equipo que sea consciente de que nuestro futuro, al menos en esta temporada, pasa indefectiblemente por París.

Que París bien vale el esfuerzo de concentración, de solidaridad y, por qué no, de esa pizca de suerte tan necesaria en este tipo de confrontaciones, donde cualquier error, por nimio que sea, te puede mandar para casa.

No hay lugar, pues, para el despiste ni para la desconexión ni para la falta de actitud que, por desgracia, nos ha acuciado en algunos momentos de la presente temporada, especialmente en España, por lo que hoy más que nunca el Madridismo deberá estar unido.

Que todos, con independencia de nuestra forma y manera de sentir el amor al club, estaremos ahí, empujando hacer sentir a los 11 que salten al césped del Parque de los Príncipes que no estarán solos y acercar el sueño de la Decimotercera un poco más a las vitrinas de la Sala de Trofeos del Santiago Bernabéu.

@djmontero

Imagen : paris.es

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