La opinión de @DbenavidesMReal : El crepúsculo de Zidane tendrá que esperar, sigue fiel a sí mismo.

Se me antoja incontestable que Zidane ha escrito en la ida ante el PSG su página más brillante como entrenador. Y para ello no ha hecho falta alterar el sistema de juego de forma rocambolesca ni disponer de un once titular en el que se relegara a todo jugador que no haya estado a la altura de su nivel en la liga.

Estos días he escuchado lo siguiente: “Debe mover ficha; así no vamos a ningún sitio”. Pues va a ser que no, que con un equipo reconocible y con unas ideas preñadas de naturalidad y sentido común; este equipo podía superar una batalla de alcurnia.

El oponente era de fuste. El PSG, con un entrenador meticuloso en la estrategia. Vicioso de la táctica y que mensura las posibles sustituciones en el partido de forma casi científica. Una vez más se vuelve a poner en solfa el valor de las consignas tácticas caracterizadas por el abigarramiento. No me imagino a Neymar o a Dani Alves atentos a consideraciones cuya densidad rebase las tres palabras. En días como hoy lejos de innovar, se debe ser sencillo y aportar pequeñas píldoras inteligibles por todos.

¿Por qué manifiesto que es el día del que me siento más orgulloso del Zidane entrenador? ¡Si estamos en octavos! A mi juicio un entrenador no acaba de consagrarse hasta que es capaz de superar una situación delicada, en el caso que nos compete, una depresión de resultados acontecida bajo su tutela, con la pérdida de aspiraciones en la liga y la Copa del Rey.

Pese a la severidad de la coyuntura Zidane no se ha visto sumido en el abatimiento. Ha perseverado en su decálogo. Para algunos ya estaba obsoleto, trasnochado. Según esos mismos el equipo estaba abocado a despedirse por completo de la temporada en el mes de febrero. Argüían falta de capacidad de Zidane para liderar a sus jugadores. Asumían que al francés se le había olvidado su talante motivador y que el vestuario ya no confiaba en sus métodos. Y que le faltaba audacia experimental. Cambiar. Probar cosas. No repetirse.

Por ejemplo, ha sido acusado de estigmatizar a Isco, de exigir su marcha. Otras quejas han venido motivadas por las supuestas prebendas que recibe Benzema. Se le atribuido falta de disciplina por no sentar a Marcelo, sosteniendo que el brasileño debilitaba el potencial del equipo. O se le ha discutido que confíe ciegamente en Keylor Navas. Y también de dar días libres mientras otros entrenadores azotan con el rebenque a su plantilla.
Y el PSG de Neymar con muchisísimo más gol que el Real Madrid era el adversario. Sin embargo, Zidane se ha impuesto.

Y quiero enumerar algunas claves meritorias de su proceder que, reitero, encaja con el modus operandi habitual de Zizou:

Zidane prepara los partidos trascendentales a 90 minutos. Visualiza lo que puede acaecer en las segundas partes. Esto explica que postergue la entrada de Lucas y de Asensio.

Y para los coléricos con Benzema. Cristiano refleja constantemente que le resulta satisfactoria la presencia de Karim.

El lenguaje corporal del entrenador francés ha sido muy significativo. Con el 0-1 lejos de perderse en las lamentaciones, ha sido muy directo, animando a sus jugadores con una fe inquebrantable. Pese al susto de Cavani, se ha reaccionado con instinto.

Mención aparte para la complicidad Marcelo-Zidane. Algunos quieren condenar al brasileño al banquillo por su vocación ofensiva, pero en días como hoy, su aceleración constante y su buen tino en los últimos metros deciden partidos. El brasileño es un factor diferencial. Zidane lo sabe. La dedicatoria de Marcelo a su entrenador es una de las semblanzas más descriptivas del partido.

El Madrid ha sido solidario. Ha juntado líneas. Ha cerrado muy bien los pases interiores. Cavani ha estado muy vigilado en el juego aéreo. Es cierto que las incorporaciones de Rabiot desde segunda línea han generado problemas, pero los defensores han dado muestras de su concentración. Mbappé y Neymar han recibido siempre con oposición y con ayudas cercanas. Han rematado, pero sin la claridad que se esperaba.

Es cierto que en la segunda parte los franceses parecían cómodos. Ocupaban muy bien los espacios y Yuri Berchiche exhibía sus dotes atacantes, demostrando más pegada que Alves. En ese momento, había que contrarrestar ese dominio. La defensa del Madrid resistía, pero era necesario oponer velocidad e ingenio. El abrazo que daba Zidane a Lucas en el área técnica ha sido sintomático. Su diagnóstico del partido funcionó. Yuri Berchiche empezó a prevenir la velocidad de Lucas y a abandonar sus subidas al ataque. Mientras Asensio desestabilizaba asociándose con un inspirado Marcelo.

Zidane ha vivido el partido con gran expresividad. En alguna arrancada de Neymar apretaba a sus jugadores para que lo interceptaran y no le permitieran avanzar muchos metros con impunidad. En la jugada subsiguiente Nacho cortaba por lo sano: amarilla. Zizou ha sabido transmitir lo que el partido requería.

Es cierto que queda la vuelta. El PSG es un contrincante muy duro; pero Zidane sigue siendo fiel a sí mismo. Que se le llame contumaz y cerril. Que se diga que no estudia los pormenores de la táctica; pero que sus jugadores le sigan dedicando goles. Y que nos sigan brindando noches europeas tan mágicas.

Autor: @DbenavidesMReal

Imagen: realmadrid.com

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