#JuegasEnVerso | Llull, Heracles y el linaje Real

Según una misteriosa leyenda de la antigua civilización griega, los hijos de Heracles (Hércules para los romanos) irán apareciendo en la historia a través de los tiempos sin necesidad de herencia alguna. Da igual cuántos años hayan transcurrido desde la muerte del héroe griego, que cuando veamos a uno de ellos, sabremos distinguir perfectamente si es vástago o no de aquél que derribó columnas encadenadas a sus brazos.

La figura de Heracles se divinizó durante siglos a orillas del Egeo, Jónico y Mediterráneo para vanagloriar lo que en Grecia empezaron a llamar el ‘Téleios Ánthropos’ (hombre perfecto). Desde entonces los hombres más valerosos en cualquier campo de la vida, eran sospechosamente vigilados como posibles hijos de Heracles. El Cid, Gengis Kan, Abraham Lincoln, Cristiano Ronaldo… los delegados de inspección de Athenas (buscadores de hijos de Heracles) no sólo observaban de ellos sus destrezas atléticas, sino además, éstos se diferenciaban del resto de los mortales por el inconformismo, odio y lucha contra la derrota propia o del ser amado. Otros detalles que vigilaban estos inspectores athenienses eran el parecido óseo, la firma o las propias huellas dactilares, las cuales en muchos de los casos podían hacer recordar a las del padre griego según criterios grafológicos.

En Menorca, una de las islas que bañan dicho Mediterráneo, nacería muchos siglos después Sergio Llull Melià. Allí, gestado por sus padres, fue creciendo en el baloncesto como quien elige arma para el campo de batallas:

-“Tú eliges la espada, él la lanza y yo lanzo la pelota naranja como lo hubiera hecho el mismísimo Michael Jordan”.

Así fueron pasando los años mientras cabalgaba corceles en diferentes parqués (y parques) e iba subiendo en rango de cada ejército al que dirigía. De este modo el niño Llull pasó en poco tiempo de divertirse en la cantera de La Salle de Mahón, a apoderarse de la bandera del mejor equipo de Europa, el Real Madrid.

Por eso ahora, que el último hijo de Hércules ha estado parado en combate por una desafortunada herida de guerra, sonrío ante el menosprecio que el mismo Llull habrá hecho a su rehecha rodilla, aleccionándola a base de intensas sesiones de trabajo junto a la bella Almudena y su encantadora bestia Budy. Allí, en el calor de su hogar, habrá ido revitalizado su ligamento, mientras el titán que lleva dentro limpiaba con cera sus zapatillas, las cuales, más pronto que tarde, utilizará para volver a pisar la madera de su añorado Palacio de Madrid.

Sudor, reflex, vendas, gritos, gigantes y finalmente gloria. Eso le deparará el día de mañana a quien menospreció dinero yanqui, por seguir sembrando en su pequeño huerto de la Castellana, el mejor futuro con olor a pasado que todo presente sueña algún día tener para su leyenda.

Sigue luchando capitán en las tinieblas de los fisios, aprieta los dientes hasta la extenuación porque en próximos amaneceres volverán a llegar tus días de sangre. Acaricia la pelota, bótala acompasada con tu sed y clávate en mi canasta tan fuerte como griten los Berserkers otra vez tu nombre al viento.

Por ello, como bien predijeron los delegados de inspección de Athenas, los hijos de Hércules (Heracles para los griegos), serán encontrados en la historia a través de los tiempos. Así pues, cada vez que algún humano retumbe el nombre de ‘Llull’ a los cielos de algún Palacio, no estará haciendo otra cosa más que recordar al valeroso Hércules cuando éste se encontraba encadenado a aquellas dos mitológicas columnas.

Y es que, ¿acaso aún no viste la forma de las letras de la palabra ‘llull’?

Cada “ll” una columna y en el centro Hércules simbolizado en esa “u” símbolo del universo mitológico griego.

Por tanto, ante las evidencias dactilares y de huella históricas, los inspectores athenienses no tuvieron ningún tipo de dudas en detectar el nuevo heredero del oculto linaje Real.

INFORME DE LA INSPECCIÓN DE ATHENAS.

“I zoí tou Irakli kai ton alysídes emfanízetai sto ónoma tou Sergió Llull Melià. I kardiá tu agapáei perissóteri doxa apó tin dekáti. Chorís amfivolía, eínai o giros tou patéra tu Iraklí”.

“La vida de Heracles y sus cadenas aparecen en el nombre de Sergio Llull Melià. Su corazón ama la gloria más que al diezmo. Sin duda, es hijo del padre Heracles”.

-“Llull, llull, llull, llull, llull, llull, llull, llull, llull…”

Texto: @ankarma81

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