Jeffery Taylor, la superación hecha jugador

Jeffery Taylor es uno de los grandes jugadores de la actual plantilla del Real Madrid. El hijo del famoso jugador Jeff Taylor de los años 80 es un jugador sueco con nacionalización estadounidense que juega en la posición de alero bajo las órdenes de Pablo Laso. Sin embargo, sus inicios no fueron fáciles, ya que tuvo que partir desde cero empezando en los Commodores de la Universidad Vanderbilt, donde estuvo cuatro temporadas y pudo demostrar su gran potencial promediando 14,2 puntos, 5,6 rebotes y 1,9 asistencias por partidos. Quién le hubiera dicho que, de aquel jugador de universidad que no tenía techo y cuyo objetivo era triunfar en el deporte que amaba, se convertiría en un jugador querido en la NBA y uno de los grandes jugadores del mejor equipo de Europa.

Como hemos introducido, Taylor comenzó su andadura bajo el baloncesto universitario. Un gran rendimiento mezclado con unos ilusionantes resultados dio como resultado el salto al máximo nivel. En el año 2012, sería elegido en la trigésimo primera posición en el Draft por Charlotte Bobcats, aunque su debut tuvo que esperar hasta el 3 de noviembre ante Dallas Mavericks. Unos años en los que las lesiones y su sanción de 24 partidos por un cargo de agresión y violencia doméstica, Taylor desembarcó en el conjunto blanco el 27 de agosto de 2015, consecuente de sus errores y con ganas de demostrar que el baloncesto era lo único que rondaba en su cabeza. A día de hoy, el alero ha conseguido ganar con la elástica blanca una Copa Intercontinental, una Supercopa de España, dos Copas del Rey, dos Liga ACB y una Euroliga.

A pesar de que llegó como gran sustituto de Rivers, no empezó con buen pie por desgracia. Una lesión le mantuvo lejos de una cómoda adaptación al baloncesto europeo, un tipo de juego totalmente desconocido para él y que, acostumbrado a la NBA, la acumulación de pasos en su juego era más que notable. Pero Taylor no se acobardó, y la consecución de grandes partidos le llevó a ganarse el respeto de la afición y el cariño de todos sus compañeros. También supondría el acierto de Laso, quien fue el principal partícipe de la llegada del sueco.

No obstante, con el paso de los partidos, de las temporadas, han dado mucho de qué hablar en Taylor. De las primeras dudas sobre el rendimiento de un chaval que tan solo su potente físico le salvaban, a ser de nuevo querido en la NBA, por equipos como es el caso de Houston Rockets, de quienes se habló de una importante oferta tentadora para llevarse de nuevo al alero a la NBA. Pero Taylor, lejos de abandonar la capital, sigue desplegando su gran baloncesto en las más importantes pistas de Europa con la elástica blanca.

Por lo tanto, la vida de Jeffery Taylor ha sido una montaña rusa de emociones y de sensaciones. De pasar a jugar en el equipo universitario a debutar en la NBA con Charlotte y a convertirse en uno de las grandes figuras de la actual mejor plantilla de Europa. Sin embargo, por esta travesía, se ha ido encontrando multitud de obstáculos que no le han impedido convertirse en el jugador de baloncesto que es hoy. Todos nos equivocamos, aprendemos de los errores y asumimos las consecuencias. Pero hay una cosa clara, y es que nadie le ha regalado nada al alero, todo lo ha ido consiguiendo con su trabajo y esfuerzo, y eso, es lo que gusta tanto de Taylor en la afición blanca.

Texto: Daniel Gómez-Escalonilla Sáez

Foto: RealMadrid.com

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