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El defensor necesita volver a parar al sentir molestias en el recto. Su participación en Jeddah no es segura
El Real Madrid arrancará el año sin Dean Huijsen. El central malagueño no estará disponible para el encuentro ante el Real Betis y su presencia en la semifinal de la Supercopa de España queda seriamente en duda. Su ausencia en la última sesión de entrenamiento previa al primer partido de 2025 sorprendió en Valdebebas y confirmó un nuevo contratiempo físico para un jugador al que las lesiones no le han dado tregua esta temporada.
Huijsen sufre una sobrecarga en el recto, una dolencia muscular que obliga al cuerpo técnico a extremar la precaución. El defensor no se ejercitó con el grupo y quedó automáticamente descartado para el duelo liguero, mientras que su participación en el torneo de Arabia Saudí está ahora en el aire. En un contexto de calendario exigente y con una defensa castigada, la situación añade una nueva preocupación para Xabi Alonso.
Lejos de hablar de continuidad, el momento de Huijsen estaba siendo el de un regreso progresivo tras semanas sin competir. El central apenas había podido disputar 12 minutos ante el Alavés y completó los 90 minutos en el último encuentro frente al Sevilla, su primer partido completo tras una larga ausencia. Ese encuentro parecía marcar el punto de partida para volver a entrar en dinámica, pero la nueva sobrecarga corta en seco cualquier atisbo de regularidad.

El problema llega, además, en un tramo en el que el Real Madrid necesita efectivos fiables atrás. La prudencia se impone y el club no quiere repetir errores del pasado forzando retornos prematuros. Por ello, aunque la lesión no reviste gravedad, su presencia en la Supercopa dependerá de cómo responda el músculo en los próximos días, sin garantías a corto plazo.
El partido ante el Betis será ya el octavo que Huijsen se pierde esta temporada por lesión. El curso arrancó con dos ausencias por molestias en los gemelos, un primer aviso de lo que estaba por venir. Posteriormente, el central encadenó una nueva fase de problemas musculares -no oficializados por el club- que lo mantuvo fuera de combate durante cinco encuentros consecutivos.
Ahora, esta sobrecarga en el recto vuelve a frenar su progresión justo cuando había logrado volver a vestirse de corto. La falta de continuidad no ha sido una cuestión de decisiones técnicas, sino una consecuencia directa de un año irregular en lo físico, que no le ha permitido asentarse ni coger ritmo competitivo.
En el Real Madrid confían en su potencial y no hay preocupación estructural, pero sí una realidad evidente: Huijsen necesita estabilidad corporal para poder crecer. De momento, el 2025 empieza como terminó el 2024 para él.