Euroliga | Tavares es de oro (76-81)

Real Madrid y Bayern de Múnich, tercer y cuarto clasificado de la Euroliga, se enfrentaban en desigualdad de condiciones. Los blancos, con la ventaja de mayor descanso tras el aplazamiento del partido ante el Estrella Roja, visitaba la capital Bávara con la firme intención de borrar el amargor de la derrota sufrida ante el Olimpia de Milán y la posibilidad de asentarse en la tercera plaza ante un rival directo. Los blancos, que ya vencieron en octubre como local (100-82), llegaban descansados tras siete días sin competir. Laso se aprovechó de ello, dando más de treinta minutos a cuatro jugadores. Tavares lo jugó casi todo (37 minutos y medio) para erigirse en el salvador indiscutible del equipo blanco. 26 puntos y 29 de valoración del caboverdiano, demostrando que se encuentra en su etapa de plenitud.

El inicio fue trepidante, con un alto ritmo de juego y anotación en ambas canastas. El Real Madrid, liderado por un renacido Laprovittola, se recuperó rápidamente del parcial inicial alemán de cuatro puntos para adelantarse en el marcador (4-6). Parecía que el partido estaría igualado en todo momento, pero el juego colectivo blanco, con Taylor y Deck muy activos, puso tierra de por medio con un parcial de 2-8. Thompkins y Tavares se confabularon para poner la diferencia en dobles dígitos (13-23) aunque el equipo bávaro redujo las distancias antes del final del primer cuarto.

Durante los siguientes diez minutos se revertió la situación, con Reynolds liderando la reacción local. Los alemanes lograron secar a los jugadores blancos, con un parcial de 8-2 en los primeros cuatro minutos que apretaron el marcador. El Madrid no se encontraba cómodo y fallaba triple tras triple. Rudy, con siete puntos en el cuarto, apareció para despertar a los blancos y poner nuevamente tierra de por medio ante las acometidas de Reynolds. Gist desde el perímetro ponía la ventaja blanca en tres puntos, pero Deck apareció para maquillar los números blancos y llevar el partido al descanso con ventaja merengue (35-39). Tavares, con 14 puntos, daba muestras de que se encontraba pletórico en un partido importante.

La segunda parte empezó como había terminado la primera, con una canasta de Deck. Sin embargo, ocho puntos consecutivos del conjunto bávaro pusieron el partido apretado (41-43). El Madrid no estaba cómodo, lo que se veía en el quinteto, pues Laso no dio minutos ni a Causeur ni Alocén, ofreciendo el puesto de base a Abalde. Claro mensaje el del técnico, especialmente para el aragonés, de quien se espera mucho más de lo ofrecido hasta ahora. El Madrid hacía la goma con fogonazos de Laprovittola y un Tavares estelar para abrir una nueva ventaja. Los últimos minutos del tercer cuarto serían de auténtica catástrofe para los blancos, que no acertaron con el aro. Los blancos se encomendaban a un Tavares enrachado, pero la enorme presión ejercida por los alemanes doblegaba al ataque blanco y les permitía reducir la ventaja. Seeley, desaparecido hasta el momento, se sumó a la fiesta de Reynolds, quien redujo la ventaja al mínimo (50-51) para cerrar un parcial de 9-2 que devolvía al partido a la casilla de salida a falta del definitivo cuarto.

Con el partido apretado al máximo y con unos números aberrantes en el triple (1 de 13 hasta entonces), Laso confió una vez más en Carroll, quien hasta el momento no había gozado de muchos minutos, para ganar el partido. Sin embargo, los puntos no llegaron desde el perímetro, sino de un Tavares que siguió a lo suyo. Un 2+1 suyo dio aire a los blancos, pero un triple de Reynolds  neutralizó la diferencia. Tyus, que entró por Tavares a los pocos minutos, protagonizó un taponazo con el que justificó su fichaje por el Madrid. El partido se calentó más con un triple de Weiler-Babb que puso la igualada a falta de seis minutos para el final (61-61). Laso tenía que devolver a Tavares a la cancha antes de la cuenta.

El Real Madrid castigaba la zona del Bayern, quien se iba poco a poco cargando de faltas, pero no conseguía sumar puntos. La entrada de Rudy dio nuevas alas a los blancos, pues su triple abrió la veda para Jaycee Carroll; el americano anotó dos triples consecutivos para el Madrid, lo que necesitaba su equipo, ante un rival despreocupado hasta el momento por su tiro exterior. El conjunto madridista abría una brecha que parecía imposible de cerrar (63-70), hasta que Lucic con dos triples y Weiler-Babb respondieron desde el perímetro para voltear el marcador a falta de un minuto (72-70). Unos pasos de Laprovittola y una falta en ataque de Thompkins cavaban la tumba del conjunto blanco, quien acumulaba en ese momento 14 pérdidas. El partido se jugaba duro en la defensa, con pocos aciertos. Cada canasta costaba sudor y sangre. Sin embargo apareció Deck, acertadísimo a corta distancia, para poner el empate y mandar el partido a la prórroga.

El guion no cambió en la prórroga. Si la defensa había llevado al partido al tiempo extra, esta siguió siendo la protagonista durante los cinco minutos restantes. Desde el tiro libre y bajo el aro, los blancos lograron un parcial de 0-6 en tres minutos que hicieron temblar a los atacantes visitantes. Laso puso su quinteto más defensivo sin Tyus con Tavares, Thompkins, Deck y Taylor para cerrar el tiro exterio local. La apuesta le salió al pelo, pues el Bayern no logró anotar hasta los últimos 30 segundos de partido. Pobre bagaje para el equipo de Trinchieri, que tan sólo fue capaz de anotar cuatro puntos en el ‘extra time’. La victoria blanca dejó una curiosa imagen, con el técnico italiano discutiendo acaloradamente en la pista con Pablo Laso, aunque la sangre no llegó al río. El Madrid ganó en el día en que Tavares, aún si cabe, fue más grande.

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