
Apreciamos más las flores
que desde Francia importamos.
Si traerlas cuesta horrores,
más aún las adoramos.
Gusto es cuestión de colores,
más para hacer un buen ramo
armonía en los olores
muchas veces descuidamos.
Y baladí no es tampoco
sacarle al dinero brillo.
No hay que volverse loco,
disfrutad de lo sencillo.
A enrocarse en lo barroco
no hay que «ir a cuchillo».
Prefiero, aunque sin foco,
al tulipán amarillo.
@Davidemossi