El Bardo de Chamartín | Romance sobre la envidia

Verde que te quiero verde.
Verde el césped en Camp Barça.
El barco se hunde en la mar
y ruge fuerte la grada.
Es la sombra de la Champions;
sombra que es siempre alargada.
Marrón del palco es Valverde
y la orejona de plata.
Verde que te quiero verde.
Nunca la envidia fue sana.
Las copas están mirando
y ellos no pueden tocarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
lloran con el pecho frío
tras los errores de Alba.
Piqué es un puro lamento
cuando en zona mixta habla.
El estilo en entredicho,
con la “possessió” no alcanza…
«¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?».
La multitud les reclama.
«¿Se irá/se queda Valverde
y Coutinho, que nos amarga?»

«Vikingo, quiero alcanzar
tus laureles y tu fama.
¡Mi sextete por tus copas,
que le den al “tiqui-taca”!
Vikingo vengo llorando
desde Roma y no se me pasa.
Si yo pudiera, vikingo,
ese trato te cerraba.
Y es que yo ya no soy yo:
la Masía no es mi casa,
no me importa la cantera
y, de poder, todos fichaba
(del Ajax, si puede ser,
con ese ADN de Holanda).
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Las 13 copas de Europa
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
a vencedor que no calma».

Verde que te quiero verde.
Verde el césped en Camp Barça.
El barco se hunde en la mar
y ruge fuerte la grada.
Es la sombra de la Champions;
sombra que es siempre alargada.
Marrón del palco es Valverde
y la orejona de plata.
Verde que te quiero verde.
Nunca la envidia fue sana.
Las copas están mirando
y ellos no pueden tocarlas.

@DavideMossi

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