Crónicas Vikingas | Hazard: esperando el Sol

Corría 1985 cuando una de las grandes bandas de la época reventó las listas con su Santo Grial , y un excelso guitarrista pasaba a ser inmortal con otra lección magistral en esa joya llamada Brothers In Arms. El grupo obviamente era Dire Straits y el genio de las seis cuerdas Sir Mark Knopfler, referente absoluto para millones de fans que convirtieron al disco en el tercero más vendido de la década, con más de 30 millones de copias vendidas y elevando al status de superestrellas a Knopfler y al resto de Dire Straits.

Temas ya clásicos como Money for Nothing, Walk of Life, So Far Away o el bellísimo corte que da nombre al disco se convirtieron en la banda sonora de los siguientes años, además de la atronadora gira posterior que llegó a contar con colaboraciones de Sting y el mítico Eric Clapton. Agotados por la interminable sucesión de conciertos la banda se tomó un largo descanso, y los fans tuvimos que esperar hasta 1991 para poder tener nuevas dosis de su música con su irregular último trabajo de estudio, On Every Street.

Un año después, el mundillo del cine recibía alborozado al nuevo enfant terrible que revolucionaría por completo el underground americano: su nombre era Quentin Tarantino y su opera prima Reservoir Dogs, fantástica obra que daba otro enfoque al género negro con diálogos ingeniosos y situaciones brutales e inesperadas, donde ya se intuía el enorme talento del director. Todo lo apuntado quedó sobradamente refrendado en la impresionante obra maestra que el amigo Quentin facturó en 1994, Pulp Fiction.

Con un elenco de actores extraordinario, Tarantino se consagró con una historia coral donde los giros de tuerca y flashbacks geniales consagran al film como un clásico moderno, aderezado por la siempre sublime música que acompañará la carrera del espléndido cineasta. Con un éxito clamoroso de público y crítica, Tarantino consiguió con solo dos trabajos convertirse en uno de los directores más aclamados,consiguiendo la Palma de Oro y un Oscar al mejor guión original que aún hizo más larga la espera hasta su tercera película, Jackie Brown (1997).

Toda esta introducción “cultureta” resulta una pequeña metáfora que me sirve para hablar de la situación de nuestro fichaje estrella Eden Hazard, llamado a ser el nuevo buque insignia que nos devuelva al primer plano y los títulos. Después de una irregular pretemporada y con la lesión de un mes que para en seco su aclimatación y la necesaria puesta a punto, Hazard tiene que empezar a demostrar su inacabable talento y superar la timidez e intrascendencia que le ha acompañado en sus primeros pasos, amén de dar carpetazo al run run ya existente en el siempre ultraexigente entorno madridista en torno a su discutida silueta, alejada según diferentes sectores de la ideal en un jugador que ha destacado sobremanera en los últimos años tanto en la feroz Premier como en el último Mundial donde dio un paso adelante de jugador top en cuanto a clase, madurez y liderazgo, llevando en volandas a Bélgica al tercer puesto.

Jugador incisivo, rápido y especialista en romper líneas defensivas, Hazard se ha confirmando con sus grandes actuaciones como uno de los delanteros más desequilibrantes del momento, situación que el madridismo espera disfrutar más pronto que tarde y que por ahora solo ha apuntado en dosis pequeñas como el golazo que sirvió para inaugurar su cuenta ante el Granada. El belga ha llegado con una edad ideal (28 años) y solo queda esperar a que su fútbol rompa de una vez y destape el inconfundible tarro de las esencias que todos conocemos para deleitarnos como ya hizo durante años en el Chelsea. Todo esto a expensas de que Xavi y Guardiola no digan lo contrario, ya que tanto Pep (más conocido como el gurú que levita) como Xavi (ilustre jardinero de Terrassa) son reputados intelectuales y grandes conocedores de todo lo que pasa en el mundo, ya sea fútbol, derechos humanos, hipocresía o estados árabes donde la democracia y los petrodólares fluyen a placer.

En fín señorías, estoy seguro que pronto disfrutaremos del Eden de clase mundial y mientras habrá que seguir escuchando a Jim Morrison y sus hipnóticos The Doors como nos recomiendan esperar al Sol.

WAITING FOR THE SUN, MADRIDISTAS!!

 

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP via Getty Images

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