#CrónicaReal | Una derrota coral (3-0)

Que el Sánchez Pizjuán es una de las salidas más complicadas que va a tener en la Liga el Real Madrid era algo ya sabido. Caer derrotado en Sevilla entra dentro de lo posible, incluso para un aspirante al título, pero el problema, como casi todo en la vida, son las formas, la actitud, donde el equipo de Lopetegui firmó un suspenso incuestionable.

Poco antes de que Hernández Hernández decretara el inicio del encuentro en el estadio hispalense, el Barça se había dejado tres puntos de forma inesperada en Leganés, más sorprendente si cabe si se tiene en cuenta que el cuadro pepinero aún no conocía la victoria en la presente temporada (era colista) y que, encima, se vio con un 0-1 en contra al descanso, merced a una gran volea de Coutinho.

Conscientes o no del tropiezo del Barcelona, los jugadores del Real Madrid saltaron al césped sevillista con una actitud impropia de un equipo de su nivel. La ocasión era pintiparada para meter distancia con el cuadro azulgrana y, de paso, dar un puñetazo encima de la mesa: si este Madrid era capaz de ganar en Sevilla mandaría un aviso para navegantes. Nada más lejos de la realidad.

El inicio de partido del Sevilla y el Madrid fue antagónico. Cada pérdida de los merengues era castigada por un equipo que se lanzaba sin miramientos al área de Courtois. Con 0-0 ya hubo una jugada sintomática, en la que Ben Yedder controló, amagó y se colocó el balón a su antojo para rematar por encima del larguero. Poco después, André Silva no fue tan condescendiente.

A los 20 minutos ya campeaba un 2-0 en el luminoso con dos jugadas prácticamente calcadas y un verdugo, el luso André Silva. La indolencia que transmitía el juego de los hombres de Lopetegui tenía su contrapunto en el vértigo del rival; cada contra del Sevilla era un drama, como quedó constatado en la jugada del segundo gol, cuya génesis está en un córner a favor. A partir de ahí, un cúmulo de despropósitos. Ningún madridista en condiciones de disputar la segunda jugada y lo, que es peor, nula capacidad para hacer una falta táctica.

Ni siquiera con esa doble bofetada el Madrid puso los pies en la tierra, salvo Modric y Bale, los únicos que se encargaron de recordar a Vaclick que su ubicación privilegiada en el terreno de juego se debía a su condición de guardameta, no al pago de una entrada de tribuna. Si no fuera por el croata y el galés, el portero sevillista se habría marchado al descanso con los guantes impolutos.

SIN REACCIÓN

Y pudo ser peor. Franco Vázquez estrelló un balón en el larguero que bien pudo aumentar la sangría en un partido que recordaba al Sevilla-Real Madrid de la temporada 2003-2004, con los hispalenses asediando la portería merengue. Tocaba arrebato y no sólo por el himno hispalense. Eso sí, esta vez no hubo cambio a los 20 minutos, ni canterazo (Rubén) llorando de impotencia y rabia en el banquillo.

Con la derrota casi segura, Lopetegui no se dejó llevar por lo que pedía el cuerpo. No hizo ningún cambio en el descanso, quizás para no abrir debates sobre si había señalado a algún jugador o no, o quizás porque la lógica dictaba cambiar a los once que había sobre el césped, porque sí, con las bajas de Isco y Carvajal, este once inicial podría ser el de cualquier gran partido.

A pesar de ello, entre el retroceso sevillista y el mínimo orgullo merengue los de Lopetegui rozaron el gol, pero ni Bale, ni Mariano estuvieron acertados. Por estar en contra, hasta el VAR anuló un gol de Modric.

Con el pitido final, se consumaba el naufragio. El Madrid encajó en apenas 45 minutos los mismos goles que en todas las jornadas precedentes; se quedó sin marcar por primera vez en lo que va de curso y, lo que es peor, dio la sensación de repetir muchos errores del pasado.

Y el sábado llega el Atlético al Santiago Bernabéu. Agárrense, que vienen curvas.

Texto: Francisco Quirós

Foto: Realmadrid.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *