Crónica Real | Courtois se viste de héroe y el Madrid jugará otra final (1-1)

El belga fue el MVP en un partido que el Madrid se llevó en penaltis. Benzema y Lino fueron los autores de los goles. En los penaltis, Courtois se hizo gigante y mete a los blancos en la final.

El Real Madrid se metió en la final de la Supercopa gracias a las paradas de Courtois. Una gran parada del belga en la prórroga ante Fran Pérez y el acierto en la tanda de penaltis salvó un mal partido del equipo blanco, a ratos a merced de un Valencia muy meritorio. Reaccionó bien a la ventaja blanca y gobernó en el segundo tiempo, con Almeida como figura, pero ni el buen papel colectivo ni el gran encuentro de Mamardashvili fueron suficientes ante el campeón de Liga.

Ancelotti rediseñó la defensa, por obligación, para meter dos canteranos nacionales, Lucas Vázquez y Nacho, en los laterales. Una medida de excepción para mitigar la sangría de goles y la alarma social creada por un primer Madrid sin españoles. También un reconocimiento a suplentes ejemplares, que callan si no juegan y no fallan si lo hacen. El sueño de cualquier técnico. También se reservó a Modric para la final, cuyo talento aconseja ya ser ofrecido en cómodos plazos. No habrá Bellingham capaz de llenar su vacío el día que se marche. Con Camavinga en su puesto, voló de palo a palo. El francés es un Fórmula 1 por domar. Le falta el quid de la cuestión en el fútbol: saber elegir, saber cuándo salir y cuándo quedarse.

El del Madrid no fue un dominio fingido, sino un asedio inicial en toda regla, con presencia frecuente en el área de Mamardashvili. Y con oportunidades. La mejor, en una diablura de Benzema, la suma de una bicicleta más caño para deshacerse de dos defensores. El pedaleo acabó con un disparo alto. El francés llegó esta vez con el Balón de Oro bajo el brazo: se retrasó para poner orden, avanzó para poner remate.

Ante aquello, el Valencia practicó una especie de ayuno intermitente. Alternó sometimiento y respuesta verdadera. Superado el acoso, en apenas dos minutos tuvo el primer gol. Primero, en un cabezazo sin demasiada fe de Cavani, y después, en una llegada clarísima de Lato que abrochó con un piscinazo censurable. Breve pero intensamente el partido se instaló en el área del Madrid.

Tampoco tuvo fortuna el Madrid con las lesiones. Lucas Vázquez se dobló el tobillo, y Militao cayó mareado por el balonazo de Kluivert. El Valencia creció desde el orden de Almeida, perfecto en el apoyo de la jugada valencianista. Con posesiones largas y sin que el Madrid llegara a la presión, el mando fue del equipo de Gattuso, aunque no mordió en ataque. De hecho, las mejores ocasiones del segundo tiempo plomizo fueron dos cabezazos, uno de Nacho y otro de Benzema, hasta el tiempo de prolongación. Ahí, en los siete minutos que dio Hernández Hernández, el Madrid se arrimó con ganas y pudo ganar. Vincius, en una contra blanca, se quedó solo ante el portero, pero se empleó con el desinterés de toda la noche. Controló y no encontró hueco por donde batir a Mamardashvili, agigantado.

Puede que el error carcomiera a Vinicius al iniciar la prórroga. El brasileño descorchó el tiempo extra con un remate desde la frontal, buscando el costado. Respuesta extraordinaria de Mamardashvili, héroe valencianista. Gattuso metió más músculo con Foulquier e Ilaix, liberando a la banda izquierda, Gayà y Fran Pérez. Dos llegadas probaron la firmeza blanca, pero fue Mamardashvili quien sostuvo a su equipo con otra parada de mérito a tiro seco y esquinado de Kroos. Sin jugar nada bien, las ocasiones eran blancas, aunque el partido estaba roto. De hecho, si se llegó a los penaltis fue por un brazo prodigioso de Courtois, que sacó un mano a mano de Fran Pérez. El belga aseguró los penaltis y firmó el pase blanco a la final, al detener el de Gayá.

Foto: GIUSEPPE CACACE/AFP via Getty Images

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