Copa del Rey 2018 La previa de @israelloranca : Todos contra el Madrid

Aun a riesgo de parecer presuntuoso, la realidad se obceca en otorgar el favoritismo, probablemente sin precedentes, al Madrid de Pablo Laso en la 82ª edición de la Copa del Rey que se celebrará en el Gran Canaria Arena de Las Palmas desde este jueves 15 hasta el próximo domingo 18 de febrero. El cartel de favorito pesa, siempre lo hace, aunque ésa sea una carga histórica que el Madrid está acostumbrado a soportar.

El Madrid llega a la cita con un indiscutible liderazgo en la Liga ACB, cuatro victorias de margen respecto el segundo, y como único equipo español de trayectoria firme en Euroliga. A este bagaje logrado en la temporada actual debemos unir el sorprendente dominio que el Madrid tiene de un formato construido para la sorpresa, cuatro títulos en los cuatro últimos años hablan de que el equipo de Laso ha convertido en rutina aquello que debería ser impredecible.

Una 82 edición en la que el Madrid vuelve a hacer uso de las bolas calientes, esas que le allanan los sorteos para ganar los títulos con el mínimo esfuerzo. En condiciones normales el camino del Madrid hacia el título debería ser: Unicaja, Valencia Basquet y Baskonia. El peor camino posible, equipos Euroliga en cada una de los tres partidos de la Copa.

Unicaja, Valencia Basquet y Baskonia. Los tres probables rivales son también los tres mejores equipos del resto de clasificados. Equipos Euroliga, muy acostumbrados a competir y a verse con el Madrid, una experiencia ésta que tiene mucho valor, y un buen ramillete de grandes jugadores. Cargar el rebote, evitar que el Madrid coja ritmo y tener porcentajes altos. Tirar y meter mucho, esa debe ser la consigna para ganar a un equipo mejor y más profundo.

Que el Madrid encuentre un punto de suerte en las islas afortunadas  sería un guiño del destino, o quizá un respiro de quien maneja los hilos, en la temporada más desafortunada que se recuerda en años. El Madrid 7.0 de Pablo Laso ha tenido que sobrevivir a una plaga de lesiones que han atacado a su plantilla en cantidad y, sobre todo, en calidad. Las lesiones de larga (larguísima en algún caso) duración de Sergio Llull, Anthony Randolph, Ognjen Kuzmic y Gustavo Ayón, dejaron al equipo absolutamente varado allá por el mes de noviembre.

La Fortuna le dijo al Madrid que debía pasar el invierno sin tres de sus cuatro referentes anotadores y sin los dos cincos de su plantilla. Y el Madrid sobrevivió. Y lo hizo arrancándose los harapos del naufragio, y vistiéndose de etiqueta. Y lo hizo gracias a una gestión de grupo absolutamente impecable, el Madrid más de autor de la era Laso junto a aquel maravilloso equipo de la tercera temporada que se vino abajo en Milán.

La plantilla se resistió a caer y a asumir que las desgracias les habían derrotado. Y Luka Doncic decidió que sin Llull, y probablemente con él, el equipo era suyo. Y demostró que quizá nunca hayamos visto nada igual en Europa. El fichaje de Walter Tavares fue determinante y le dio al equipo un palo mayor al que agarrarse, tremendo refuerzo el del pívot africano. Y alrededor de ambos construir fue mucho más sencillo. Taylor y Thompkins dieron un paso al frente, demostrando que Hanga y Melli aun siendo buenos eran completamente innecesarios. Campazzo y Causeur, dos piezas de rotación, otorgan al equipo una intensidad defensiva que se había perdido el año anterior, ellos crujen las clavijas del rival. Y la guardia pretoriana de Laso compuesta por Maciulis, Felipe Reyes, Jaycee Carroll y Rudy Fernández, puso el pegamento para que todo funcionase mientras esperaban a Godot.

Y Godot llegó. El Madrid podrá contar con Anthony Randolph, ya en dinámica desde las últimas dos semanas, y eso significa puntos fáciles y fuera de sistema, rebotes y un carro de intimidación.  Un jugador que por físico y talento nadie tiene en Europa y que junto a Walter Tavares debería formar una pareja de interiores sin parangón en el basket FIBA. Un dúo sobre el que apoyarse para lograr las metas más altas, Belgrado ya está en el horizonte.

El equipo debe aprender a redondearse con el regreso de sus piezas más brillantes. Si lo consigue, no hay techo. Un triunfo en la Copa llenaría de aliento al grupo, y sin querer mirar a ningún lado, ya sabemos lo importante que es la confianza en el deporte de élite. 

Autor: @israelloranca

Imagen: realmadrid.com

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