#CartasAztecas | El salario de Cristiano, y la diferencia entre cobrar y ganar

Ante el capítulo veraniego de la telenovela de Cristiano y su salario, quiero traer a la conversación lo que figuras de otros deportes son capaces de hacer para que sus directivas o gerencias generales puedan rodearlos del mejor equipo posible.

Tom Brady, considerado casi unánimemente como el mejor quarterback de todos los tiempos en la NFL, ganó en su carrera casi la mitad de dinero por año (hasta éste año el ingreso anual promedio de Brady es de 10 millones de dólares anuales) que Matt Ryan, el QB de Atlanta, un buen jugador, pero que ha ganado casi 18 millones al año en promedio en su carrera. En el proceso de ganar los más de 25 millones anuales que gana, Ryan dejó poco margen de maniobra a su gerencia para armar un buen equipo. Brady, por cambio, ganó la mitad de esa cantidad (poco más de 12 millones de dólares anuales) durante una muy buena parte de su carrera, pero ese margen permite a los Patriotas armar año a año un equipo competitivo en todas las líneas. Brady lo ve así: “Si yo sacrifico mi ingreso, me pueden armar un equipo de campeonatos, y después de todo, ¿Qué no me alcanzo a comprar con 12 millones al año que sí me alcanzaría con 20?”. Hoy Brady tiene 5 anillos de Superbowl, y Matt Ryan, ninguno. Y Brady gana por concepto de publicidad BASTANTE más que Ryan.

Tim Duncan, astro histórico de la NBA, siempre ganó cifras muy bajas para su jerarquía, pero a cambio, San Antonio podía pagar a Tony Parker, Manu Ginobili, y otros para tener una profundidad de plantilla nunca vista en la NBA. El resultado, 5 campeonatos NBA.

Algo pasa que ésa forma de pensar no alcanza al futbolista. Se percibe en éste deporte una búsqueda casi infantil de ver el sueldo de los demás para comparar nuestro valor, incluso (o sobre todo) con los compañeros de equipo. Y un, aún más infantil, deseo de ser el mejor pagado. El futbolista tiene una carrera corta, y cada contrato es fundamental para su planeación de futuro, pero, ¿Cuánta diferencia en nivel de vida está en ganar 23 millones al año y ganar 30? Seguramente menos a la que hay en una carrera deportiva entre ganar 1 Champions y ganar 5. O de ganar 5 Champions a ganar 7.

Vaya por delante que no soy romántico. Soy más bien pragmático. Y es con un acento de pragmatismo como quiero enfocar mi postura ante la seguidilla de mejoras de contrato de las grandes estrellas de la élite del fútbol, y en especial del capítulo de Cristiano Ronaldo y su búsqueda de mejora salarial. Ronaldo ganó 4 Champions más de las que había ganado en el Manchester, y 4 Balones de Oro más, primero porque es buenísimo, y segundo, porque juega en el Real Madrid. Los tiempos cambian y el Madrid y Barsa se dan cuenta que no pueden pagar los sueldos que los jeques despilfarran. Su “pitch de ventas” tiene que ser el logro deportivo “Aquí ganarás más títulos”. Después de todo, recordamos a Gento por las 6 Copas de Europa que ganó, no por si era el mejor pagado o no del Real Madrid. Son los triunfos los que hacen al deportista eterno, no sus cuentas bancarias.

En un ejercicio de empatía, Ronaldo ve lo siguiente: “Si yo estoy a la altura de Messi, y he ganado mucho más que Neymar, pues debo de ganar más que el brasileño y al menos, un ingreso no tan dispar al del argentino”. Actualmente, Ronaldo gana más o menos un 30% debajo del jugador del PSG y poco más de la mitad del crack del Barcelona. En búsqueda de la verdad, también es que Ronaldo ve disminuido sus ingresos por concepto de marketing, sponsors y endorsements, al dividirlos en razón de 60%-40% con el Real Madrid.

Uno puede entender que Ronaldo se “encapriche” por una mejora salarial acorde a lo que según él, y según casi todos en el mundo del fútbol, rinde en la cancha. Pero quiero proponer un proceso mental diferente, un raciocinio que no lo invento yo, sino que se usa por figuras como Tom Brady o Tim Duncan, y que es mutuamente beneficioso para ambas partes (club y jugador).

Primero, Ronaldo (y quién juegue en el Madrid) debe entender una cosa: El Real Madrid NO es un juguete de un jeque de medio oriente, tampoco de un ruso que tiene petrodólares por castigo. El Real Madrid es un club rico, y poderoso, además, pero tiene una responsabilidad económica, al ser de sus socios, que no tienen el Manchester City, ni el Chelsea, ni el PSG. Y Florentino no es Bartomeu, no va a condicionar el ratio de ingresos / nómina al 70% para poder pagar la tropecienta renovación de su estrella. En el Real Madrid, se pagará bien, pero no tan bien como en los próximos 5 o 10 años se pagará en otros equipos.

Segundo, el valor del deportista como marca, sube radicalmente con logros. Hoy la marca Cristiano Ronaldo vale más que hace 5 años por que tiene un montón de Champions y una Euro encima. Sigue ganando en el Madrid Cris, y verás como el dinero por marketing te seguirá el resto de tus días. Las marcas buscan a los ganadores, a los que más gente siga. A los que ganen títulos en los equipos más populares, son a los que las marcas más dinero pagarán.

Ahora bien, esta manera de entender su carrera, de balancear lo deportivo con lo económico, no la puede sólo vender el club. Los jugadores (y sus entornos) tienen que aprender a leer la coyuntura actual. Si te vas a donde más paguen, no necesariamente es el mismo destino a donde más ganes. Cobrar y ganar no son sinónimos. Son más bien, palabras con significados muy diferentes.

Texto: @Charly_R_Yamin

Foto: Sky Sports

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