#CartasAztecas | El hambre y el triunfo

Por: Charly Rogenhofer

 

De los últimos 5 campeones mundiales,  4 se han quedado en fase de grupos en el mundial donde defendían su título. Una vez suena a suerte, dos veces a curiosidad, pero 4 de 5, es ya una tendencia. Algo pasa con el triunfo mundialista que hace que los mejores del mundo pierdan el norte en apenas 4 años y pasen de la gloria a la pena.

Son tan diferentes Italia, Francia, Alemania o España entre sí, que no es fácil encontrar denominadores comunes que nos ayuden a racionalizar las causas de las derrotas. Hay un elemento, sin embargo, que si podemos identificar constante ende cada fracaso: la renovación (o falta de ella).

Todas las selecciones presentaron jugadores que mostraban un nivel no apto para un mundial pero que sus entrenadores mantuvieron por respeto a su trayectoria. Por homenaje y aplauso, no por aportación futbolística real al proyecto actual. Y los homenajes a los Totti, Casillas, Müller, Ozil, entre otros, les costó caro a sus selecciones.

El triunfo es un enemigo peligroso de la introspección, y el mejor correctivo del hambre. Esa falta de apetito por ganar, ese ya haberse sentido el mejor, baja un nivel de intensidad natural en la competitividad natural del hombre. Esa falta de hambre, también se hace presente en los entrenadores, que prefieren la comodidad de los históricos, al riesgo de la novedad.

El pasado no debe condicionar el presente y mucho menos el futuro. Y en el Real Madrid, de cara a encarar una temporada tras ganar 4 de 5 Champions League, podríamos bajar lecciones de los campeones del mundo. La resistencia al cambio es natural entre los humanos. ”Cuando algo te sirve, no cambies ni lo malo” solía decir mi abuelo. Pero mi abuelo no entrenaba al Real Madrid, donde cada año la exigencia es independiente del último logro. Aquí se exige ganar cada año.

Es evidente que sobre todo en liga, al Madrid se le vieron carencias en juego y en individualidades. Que todos tienen un año mas y que hacen falta revulsivos. Lo mucho que han dado no debe condicionar lo que den mañana. Y no quiero decir que haya que hacer cambios drásticos de diseño de plantillas, pero es bueno revolver un poco las aguas, ventilar el ambiente. Y traer gente que tenga el hambre de aquel que no ha ganado, de aquel que no ha demostrado.

La virtud, decía Aristóteles, es encontrar el punto medio de dos extremos. No cambiar por cambiar, no mantener por mantener. O por homenajear.

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Colaborador de #MadridistaReal

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