#BlancoYEnBotella | Reinventando la historia

Si hay algo que moleste más a la Prensa Nacionalbarcelonista del Movimiento que una dolorosa derrota del Equipo del Régimen son los triunfos de su eterno rival, el Real Madrid, en especial los europeos que son, sin lugar a dudas, los que más prestigio tienen y han hecho legendario a este equipo.

Se ha podido ver esta auténtica semana de pasión para la prensa que, desde el martes por la noche, sigue en estado de shock con la traumática y dolorísima eliminación de su equipo, el FC Barcelona y la clasificación para semifinales del equipo blanco

Una derrota tan dura como apabullante, que dejó al Equipo del Régimen con las vergüenzas al aire y haciendo el más espantoso de los ridículos, al caer ante un equipo sensiblemente inferior como es la Roma y a pesar de llegar a la Ciudad Eterna con una ventaja sustanciosa de tres goles, después de ganar en la ida por 4-1.

Pues bien, esta derrota ante millones de espectadores mundiales y que ha dinamitado la temporada barcelonista, con independencia de lo que hagan ya en Liga y Copa, sólo podría encontrar consuelo con una eliminación del Real Madrid ante la Juventus y, en todo caso, por el hecho de que los de Zidane no cometan el disparate de hacerse con su tercera Champions consecutiva.

Desgraciadamente para ellos, tendrán que seguir sufriendo y segregando bilis porque, como es sabido, el Real Madrid estará en el bombo para el sorteo de semifinales de la Champions, junto a Liverpool, Roma y Bayern Munich.

Lucas Vázquez, el penalti y la posverdad

¿Y por qué digo esto si, aparentemente, esto de sufrir con los éxitos blancos es algo de sobra sabido por el Madridismo?

Muy sencillo, porque lo que realmente me indigna de este tremendo dolor, esta especie de caries punzante que representan los triunfos del Real Madrid para el antimadridismo, especialmente el mediático, es su afán por reinventarse la historia. Sobre todo la de nuestros éxitos.

Desde los vetustos botijos o, como diría el ínclito periodista catalán Víctor Lozano, “las ánforas manchadas de sangre” hasta las famosas bolas calientes, pasando por la reinvención de lo ocurrido, por ejemplo, en Lisboa o Milán ante el Atlético de Madrid.

En todos los casos, el modus operandi siempre es el mismo. Borrar de un plumazo la verdad de los hechos y crear una realidad paralela, usando el goebbelsiano pensamiento de que una mentira, repetida mil veces, acaba por ser verdad.

Para ello, evidentemente, es fundamental contar con una troupe mediática que repita una y otra vez un mantra, por falso que sea, para cambiar la verdad del relato e inventarse otra radicalmente opuesta a base de repetirla.

El último ejemplo de esa posverdad paralela lo tenemos con el penalti con el que la Juventus fue sancionada en el último suspiro de la vuelta de Champions y con cuya magistral ejecución, el Real Madrid pasó, no sin apuros, a semifinales de la máxima competición continental.

Un penalti para el que los grandes medios europeos y mundiales son coincidentes en el hecho del acierto del colegiado británico Oliver al señalarlo (L’Equipe, France Football, La Gazzetta dello Sport, The Guardian, Sky Sports, etc.) pero que en nuestro país ha sido objeto de gran polémica.

A pesar de que incluso el propio Benatia –sin querer reconocer que es penalti, como es lógico- ha admitido que empuja a Lucas Vázquez y le toca con la pierna, se sigue repitiendo machaconamente que el jugador francés no derriba al delantero madridista, sino que toca balón y que despeja limpiamente, a pesar de lo tozuda que es la realidad y las imágenes, repetidas una y mil veces en todas las televisiones, demuestran todo lo contrario y que Benatia arrolla a Lucas con furia visigoda, empujándolo primero y pateando después su cuerpo.

Pero ¿qué más da la verdad si con ella no se puede tapar el ridículo del Barça? Debió ser un varapalo tan sumamente duro ver cómo la Juventus lograba igualar una eliminatoria que tenían perdida que todo el antimadridismo debía estar salivando como el perro de Pavlov y que todas las ilusiones se fueran por el sumidero con aquel penalti. Nadar para morir en orilla…

Isco, Guardiola y el cuento del lobo

Una realidad que les ha llevado a anular del imaginario colectivo, por ejemplo, con el gol mal anulado a Isco, al que prácticamente ningún medio español le ha dedicado un solo segundo de su tiempo.

Exactamente igual que se ha ido al limbo del “sesudo” análisis de los grandes gurús mediáticos el hecho que Mandzukic acabase el partido cuando debió haber sido expulsado por un codazo alevoso a Carvajal y ya tenía una amarilla. Pero nadie, absolutamente nadie habla hoy de ello.

Por último, en ese afán de reinventar la historia, no querría olvidarme de la gran mentira del presunto robo al Bayern Munich. Otra gran trola que, sin embargo y a base de contarla machaconamente, poco a poco va calando en la gente.

A ello ayudó sin duda, el cobarde e improcedente comentario que hizo Pep Guardiola para justificar su enésimo fracaso europeo, esta vez con el milmillonario Manchester City, que no tuvo mejor ocurrencia que decir públicamente que a ellos les robaron como, según él, robaron al Bayern la pasada temporada.

Pues bien, ese relato de los hechos es absolutamente falso o al menos es una verdad a medias, ya que lo que se cuenta únicamente de ese partido es que el Madrid marcó dos goles en fuera de juego durante la prórroga y que Arturo Vidal fue expulsado injustamente.

Sin embargo, nadie cuenta –o no quiere contar- que en ese mismo partido el mismo Vidal debió haber sido expulsado a los pocos minutos del inicio tras una alevosa patada a Marco Asensio y que el gol de Lewandowsky que supuso el 1-2 y por tanto, dio lugar a la prórroga, vino precedido de fuera de juego. Pero qué más da, esta parte de la historia no interesa contarla porque si no, se les desmontaría el chiringuito.

De nosotros depende que la historia de verdad y no la que nos quieren contar sea la que se conozca.

Texto: @djmontero

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