#ApuntesDeLaHistoria | Recuerdos de Gheorghe Hagi en el Real Madrid

 

La revista Madridista Real ha llevado a la portada de su ejemplar del mes de marzo a Gheorghe Hagi, futbolista que vistió la camiseta del Real Madrid durante las temporadas 1990-91 y 1991-92. El rumano llegó al fútbol español en 1990, año en el que empezaron las emisiones de las televisiones privadas en nuestro país. Los chavales de la época nos enganchamos a la serie de dibujos animados Campeones y tratábamos de emular a Oliver Atom y Mark Lenders. Pero a mí había otro jugador que también llevaba el número diez a la espalda y que verdaderamente me tenía fascinado. Y no era un dibujo animado. Se trataba de Hagi.

En cierto modo Gheorghe Hagi tuvo mala suerte a la hora de recalar en varios de los equipos en los que jugó durante su carrera deportiva. Le faltó estar en el momento preciso, vestir la camiseta de turno en el momento adecuado. No ganó una Copa de Europa por unos pocos meses. Procedente del Sportul Studentesc, fichó por el Steaua de Bucarest justo después de que el conjunto rumano se hiciese con el triunfo en la máxima competición continental doblegando al Barcelona en la Final de Sevilla de 1986. Llegó al Real Madrid en 1990, justo cuando finalizaba la etapa de mayor esplendor de la Quinta del Buitre, y cuando regresó a la Liga española en 1994 se incorporó a un Barcelona que daba carpetazo al ciclo de triunfos de la era Cruyff. Lo dicho, no llegaba a los equipos en el momento adecuado. Esa falta de tino le pasó factura a la hora de engrosar su palmarés particular, lo que quizás influyese en el hecho de que no sea uno de esos jugadores de los que la gente se acuerde rápidamente a la hora de hablar de los astros del balompié que han pasado por nuestros campos de fútbol. Pero yo lo tengo claro… ‘Gica’ Hagi ha sido uno de los mejores futbolistas que he visto con la camiseta del Real Madrid.

Ver jugar a Hagi era un auténtico espectáculo. Era un jugador con una técnica exquisita y una zurda impresionante. Apodado el ´Maradona de los Cárpatos´, el Real Madrid le fichó para jugar por el centro, pero el rumano se desenvolvía como centrocampista por la izquierda y generalmente se las apañaba para moverse en ataque prácticamente como un delantero más. Llegaba a portería con mucha facilidad desde atrás, pero en muchas ocasiones no le hacía falta acercarse al marco contrario para probar fortuna con el gol. Tenía un disparo fortísimo a media y larga distancia y eso le ayudaba a conseguir goles de muy bella factura. Llamaba mucho la atención con aquellos lanzamientos tan potentes y tan bien colocados, ya fuesen en jugada o a balón parado. Y es que sus lanzamientos de falta eran peligrosísimos.

El rumano era un jugador muy rápido y habilidoso, capaz de correr a gran velocidad con la pelota en los pies. Su conducción con balón era increíble y sorteaba a los rivales que le salían al paso con todo tipo de driblings hasta conseguir encontrar la mejor posición de disparo o el momento preciso para enviar un centro al área o un pase de gol. Esas cualidades le permitían protagonizar galopadas espectaculares llevando el balón desde atrás… y a recibir no pocas patadas y entradas. Hagi era objeto de muchísimas faltas durante todos los partidos. Aquel juego suyo tan característico, sin embargo, también levantaba críticas entre sus detractores, que le acusaban de ser demasiado individualista sobre el césped.

‘Gica’ Hagi era un auténtico crack. Regateaba con facilidad, corría, tiraba faltas, marcaba goles… Dominaba todas las facetas del juego ofensivo. Sin embargo, sus inicios en el Real Madrid no fueron sencillos. En su caso el periodo de adaptación fue algo complicado. Nuevo país, nuevo idioma, nuevo estilo de vida… Además llegó al Club en un momento complejo en el que las cosas empezaron a no salir bien.

La temporada 1990-91 fue bastante convulsa para el Real Madrid. Muchas derrotas, cambios de entrenador, un proceso electoral… Demasiados líos para un equipo que venía de ganar cinco Ligas consecutivas y cuyos aficionados se habían acostumbrado a los éxitos continuos. Gheorghe Hagi jugó con asiduidad a las órdenes de John Toshack, pero los resultados empezaron a dar pronto la espalda al equipo y en cuanto las cosas se torcieron las críticas empezaron a llover sobre el banquillo y sobre las nuevas incorporaciones que habían llegado aquel verano. Sobre todo con los extranjeros, Hagi y Spasic. En noviembre a Toshack se le cesó y Alfredo Di Estéfano se hizo con las riendas de la plantilla. Fueron unos meses en los que Hagi no lo tuvo nada fácil y en los que tuvo que ver muchos partidos sentado en el banquillo de los suplentes. Di Estéfano y Camacho no terminaron tampoco la temporada.

Fue el yugoslavo Radomir Antic el que devolvió la confianza al rumano Hagi. Con Antic el Real Madrid vivió una suerte de resurrección de cara a la recta final de la temporada 1990-91 y varios jugadores recuperaron su mejor nivel. Uno de los más beneficiados con la llegada del nuevo técnico fue Gheorghe Hagi, que regresó a la titularidad y volvió a dar muestras de la calidad por la que se le había fichado.

Sí. Hagi dio lo mejor de su fútbol con Antic. Lo demostró en las postrimerías de la temporada 1990-91 y, sobre todo, en la temporada 1991-92. Su segunda campaña fue espectacular. Espectacular. Con la confianza del entrenador Hagi se soltó y se erigió sobre el campo en uno de los líderes absolutos de aquel Real Madrid que arrancó el ejercicio como un cohete cosechando victoria tras victoria. Fue uno de los futbolistas más destacados de aquel equipo junto con Buyo, Rocha y Fernando Hierro. Curiosamente fueron Hierro y Hagi, centrocampistas, dos de los jugadores que más goles aportaron al equipo junto a Butragueño. De hecho, Hierro fue el máximo goleador del equipo aquella temporada favorecido por la nueva posición adelantada en la que le había ubicado Antic.

Hagi, también partiendo desde el medio campo, marcó nada más y nada menos que 16 goles. O, mejor dicho, 16 golazos. Los anotó de todo tipo y desde cualquier sitio. Hasta de cabeza, como en aquella estirada en plancha que protagonizó en San Mamés para rematar con la testa un centro desde la derecha de Míchel, cómo no. O aquel zambombazo de falta desde el ‘quinto pino’ en Copa de la UEFA al Utrecht… O aquel otro cañonazo desde fuera del área al Neuchatel, también en Europa. O, ya puestos a tirar de lejos, aquel golazo desde el centro del campo a Osasuna. Puestos a marcar goles, hasta hizo un ‘hat trick’ en el Bernabéu en la goleada por 5-0 al Athletic Club

Además, era un futbolista muy efusivo a la hora de celebrar los goles. Corría, gesticulaba, saltaba y gritaba, lo que le valía para conectar muy bien con la grada y el aficionado. Lo vivía con intensidad. Se empeñaba y se esforzaba por hacer todo lo mejor posible y cuando las cosas le salían bien lo celebraba con muchas ganas y de manera calurosa. Es increíble la cantidad de buenos recuerdos que dejó Hagi aquella temporada 1991-92, su gran temporada en el Real Madrid… Y la última.

Una lástima. Una verdadera pena perder en Tenerife aquella Liga por la que tanto había peleado y aportado Hagi. Lo hizo hasta en la última jornada, metiendo aquel certero pase de gol desde la derecha para que Hierro subiera el 0-1 al marcador y anotando él mismo el 0-2 con un espectacular lanzamiento de falta. Cuando Leo Beenhakker sustituyó a Hagi aquel día de infausto recuerdo el Real Madrid ganaba 1-2 al Tenerife. Hagi salió del terreno de juego siendo Campeón de Liga. Minutos después, sin el rumano en el equipo, pasó lo que pasó…

Triste final para el Real Madrid y triste final para la etapa de Gheorghe Hagi en el Santiago Bernabéu. No entiendo cómo nos pudimos desprender de un jugador de aquel nivel. Sobre todo teniendo en cuenta lo bien que lo hizo en su segunda temporada. No le ayudó mucho ocupar plaza de extranjero por aquella época en la que las plantillas tenían una limitación de cuatro foráneos, pudiendo jugar sólo tres al mismo tiempo. De todas formas, un jugador de sus características merecía haber seguido con nosotros. Sobre todo habiendo demostrado lo que había demostrado aquel segundo año.

No tenía mucho sentido que el Real Madrid dejara marchar a un futbolista de la calidad de Hagi. Como tampoco tenía mucho sentido que recalara en un equipo tan modesto como el Brescia, con el que jugó dos años en Italia… ¡El segundo de ellos en la Serie B, nuestra Segunda División! Por suerte, el Mundial de Estados Unidos en el año 1994 le devolvió a la palestra de los mejores al liderar a la Selección de Rumanía que llegó a cuartos de final y que cayó por penaltis. Inolvidable aquel golazo de Hagi a Colombia, por cierto. Durante aquel Mundial algunos madridistas seguíamos a Rumanía por Hagi.

Tras el Mundial llegó su vuelta a nuestro fútbol, por desgracia en las filas de nuestro máximo rival. Dos temporadas después emigraría a Turquía, donde desarrollaría el resto de su carrera deportiva en las filas del Galatasaray, equipo con el que llegaría a ganar una Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa. Allí colgaría las botas, en el año 2001, poniendo punto y final a su etapa como jugador con 36 años.


Gheorghe Hagi no es uno de esos futbolistas que los madridistas suelen citar a la hora de hablar de los mejores jugadores que han pasado por el Santiago Bernabéu con la camiseta blanca. Sin embargo, estoy convencido de que pocas zurdas hemos podido disfrutar tan buenas como la de Hagi. Ha sido una grata sorpresa que Dani Benavides se haya acordado de este futbolista que encandiló a una buena generación de chavales entre los que yo me encontraba. Celebro verle este mes en la primera página de Madridista Real porque es justo reivindicar la figura de un futbolista tan genial.

Gheorghe Hagi disputó un total de 83 partidos oficiales entre las dos temporadas que vistió la camiseta del Real Madrid y marcó 20 goles. Ganó una Supercopa de España.

Texto: @Rancoma_ 

Fotos: Revista oficial Real Madrid

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