
Milos Bicanski/Getty Images
El Real Madrid volvió a ganar en Copa de Europa y es, junto con el PSG, el único equipo que ha hecho pleno en los cuatro partidos.
Cuatro de cuatro. El Real Madrid cuenta victorias como cuenta partidos en Champions. Los de Mourinho han ganado todos los partidos en competición europea, el último, contra el AEK de Atenas, un rival que en el minuto 78 ganaba 2-1.
Parece que lo de remontar se ha vuelto costumbre. Primero en Roma y ahora en Atenas, sin embargo, el equipo mostró mejor cara en el país heleno. Los blancos salieron al partido con mentalidad ofensiva, sabiendo que el partido era más complicado de lo que parecía. En los primeros minutos el plan de partido no dio sus frutos, el AEK empezó dominando y generando peligro.
Fue tal el buen comienzo de los griegos que estrenaron el marcador con un golazo de Koita. A raíz del gol en contra, el Madrid se rearmó y planteó otro partido. Los laterales ganaron metros en ataque, siendo incisivos y claves para generar peligro. Gracias a la altura de Cucurella en ataque llegó el primer gol. El campeón del mundo centro y Bellingham de espuela puso las tablas en el marcador.
Con 1-1, los de Mourinho no cambiarían la idea de juego, el objetivo seguía siendo los tres puntos. Fue entonces cuando más atacó el conjunto blanco aunque no consiguieron el premio antes del descanso. La segunda parte volvió a ser de dominio madridista, aunque en un contragolpe se volvieron a adelantar los griegos.
Poco antes, Mou dio entrada a los primeros cambios. Diomande, que repitió titularidad junto con Bernardo, dejaron su sitio a Endrick y Fede. El uruguayo fue clave en el centro del campo, metió una marcha más y agilizó los ataques madridistas. El gol del empate llegó como el primero, con los laterales muy profundos y cargando el área de jugadores. Mbappé remató el centro de Dumfries y 2-2.
En los últimos diez minutos de partido, el técnico portugués fue con todo. Cambio la banda izquierda al completo, Cucurella y Vini se fueron para dar entrada a Carreras y Brahim. Por último Bellingham dejó su sitio a Espí, pasando a jugar 4-2-4. Con doble punta y Brahim y Endrick en las bandas llegó el definitivo 2-3. Aunque fue gracias a un disparo lejano de Fede Valverde, el uruguayo le pegó con todo y en el minuto 91 le dio la victoria a los suyos.