
Angel Martinez/Getty Images
Arda Güler volvió a demostrar a Mourinho en los 18 minutos que tuvo ante el Rayo Vallecano, que su papel en el equipo comienza a ser insustituible.
En el partido frente al Rayo, la titularidad de Diomandé significó la suplencia de Güler. El turco venía de no jugar frente al Inter de Milán por sanción y frente a los vallecanos le tocó empezar desde el banquillo.
El inicio de temporada de Güler ha sido superlativo. Ya la campaña pasada fue de los mejores futbolistas del Real Madrid. Sin embargo, sigue siendo uno de los futbolistas sustituibles, de esos que entran en las rotaciones.
Lo explicó muy bien Mourinho en rueda de prensa al ser preguntado sobre si el equipo era mejor con Arda: «Estoy seguro de que hoy si no hubiera jugado Diomande… la pregunta hubiera sido la razón por la que no ha jugado. La plantilla es fuerte. Arda es muy bueno, tiene mucha calidad y tiene una influencia positiva en el juego«.
Esa es la realidad. La profundidad de plantilla del Real Madrid no deja de aumentar en número y calidad, algo necesario para competir por todos los títulos. Mourinho está tratando de mantener a todos los futbolistas enchufados y comprometidos para la causa. Véase el caso de Carreras, Espí o Brahim.
Pero volviendo a Güler, el turco acumula 227 minutos repartidos en 5 partidos jugados. En ellos ha conseguido 1 gol y 2 asistencias. Pero más allá de los números, Güler es ese futbolista que da sentido al juego del equipo. No solo eso, tiene una facilidad pasmosa para encontrar a sus compañeros en situaciones ventajosas y posee un guante en el pie en las jugadas a balón parado.
Respecto a ello hay un dato que muestra la capacidad de Güler para generar ocasiones. En los 227 minutos jugados ha repartido 24 pases clave lo que supone una media de 9’5 pases clave en 90 minutos. El siguiente futbolista es Lamine con 4’8 pases clave. Prácticamente el doble.

Todas estas cualidades se pudieron observar en los 18 minutos que disfrutó el turco en el partido. Entró sustituyendo a Diomandé en un momento de partido convulso. El equipo había perdido el control del partido tras una primera parte excelsa y el Rayo Vallecano había aprovechado esta circunstancia para hacer un gol y generar varias ocasiones claras. El conjunto blanco dejaba de amenazar y le costaba cada vez más tener el balón.
Todo esto cambió cuando el 15 entró al partido. Se hizo omnipresente en el centro del campo. Agarró el balón dando sentido a cada jugada. Sirvió varios pases de gol que fueron desbaratados por el portero del Rayo. Fue un francotirador en el juego a balón parado. En definitiva, consiguió reconectar al Real Madrid al partido.
Y es que más allá de la evidente calidad de Güler, sus características son fundamentales para el correcto funcionamiento del equipo. Su capacidad para hacerse con el tempo del partido y para conectar a sus compañeros le convierten en una pieza clave. Además de ello, su conexión con Mbappé es una realidad más que latente. Volvió a asistir al francés en el 4-1. No hay nada para los desmarques al espacio de Mbappé como un lanzador preciso como Arda.
Su progresión no hace más que crecer. No solo en lo futbolístico, también en lo que tiene que ver con su personalidad. Ya no es el chico tímido de las primeras temporadas, ahora se sabe un futbolista importante. Mira a los ojos a cualquiera de sus compañeros. También ha crecido en el aspecto físico y su compromiso defensivo es más que evidente. Su carácter ha mutado a uno de esos jugadores calientes que tanto le gustan al Bernabéu. Calidad, esfuerzo y determinación.
Parece que esa determinación es la que le ha convencido de que puede reclamar su sitio en el XI ideal. No por status, si no por lo que ofrece y genera cuando pisa el verde. Y no hay mayor argumento que ese.