Opinión: Por fin el Real Madrid

12 marzo 2026 - 21:02
Fede Valverde celebra un gol con la afición del Real Madrid.

Angel Martinez/Getty Images

El Real Madrid firmó una noche mágica venciendo por 3-0 al Manchester City en la ida de los octavos de final de Champions.

Es imposible explicar este club a través del raciocinio. Podemos escribir artículos infinitos, que el Real Madrid se escapa a cualquier pluma, teclado o medio. Este club se escribe en los márgenes de lo imposible.

Este partido llegaba en uno de los peores momentos de la temporada. Después de recuperar el liderato en liga y perder dos partidos consecutivos contra rivales inferiores. Tras haber quedado fuera del top 8 en la fase de grupos de la Champions en la última jornada. Con bajas tan sensibles como las de Mbappé, Bellingham, Carreras, Rodrygo o Militao. Con más dudas que certezas en el juego y todas las apuestas en contra.

El City llegaba con fusil en mano para rematar la faena. Eso es lo que casi todo el mundo esperaba. Sin embargo, el equipo venció en Balaídos el día de su aniversario de la forma más Real Madrid posible, en el 94 y superando 10 bajas. Se abría una puerta a la esperanza, pero lo de ayer era ir al matadero o al dentista. El último paso antes de abandonar el corredor de la muerte.

El estadio no se iba a llenar según algunos medios, iba a existir un ambiente frío y todo estaba en contra, pero todo esto queda en papel mojado cuando hablas del Real Madrid. Arbeloa tenía un plan y el equipo lo ejecutó a la perfección haciendo enloquecer al Bernabéu.

Fede Valverde da alas al Real Madrid

Valverde estalló por las aires la eliminatoria con una exhibición propia de los jugadores nacidos para ser leyendas. Venía siendo de lo más destacado en los últimos partidos, de anotar en el 94, pero lo de ayer fue una noche superlativa. Hat-trick para el uruguayo que no deja dudas, ha vuelto por la puerta grande.

Courtois ya no solo para, también da asistencias. Su figura no hace más que acrecentarse cada partido y ya solo parece competir contra sí mismo. La pregunta comienza a no ser si es el mejor del mundo, si no por cuánta diferencia sobre el segundo.

Thiago Pitarch sigue demostrando que el conjunto blanco también tiene cantera. Y no sólo en lo futbolístico, también en la madurez, en lo de entender para qué equipo estás jugando. No le peso la Champions, ni el City, ni el momento del equipo. Pitarch salió a dejarse el alma desde el 0 al 95.

Es como tener un proyecto de clonación de Valverde, aquel que prometió correr hasta reventarse las piernas. El canterano no se ahorró ni un esfuerzo y con el balón mostró personalidad infinita. Eso sí, tiene 18 años y la juventud a veces es osada, le debe una la papá Courtois.

La defensa da un paso adelante

Emocionante también fue volver a presenciar como Mendy reaparece en un partido de Champions como undertaker cuando salía del ataud. Una máquina dispuesta a secar a quien tuviese en el camino. Lastimosamente duró 45 minutos. ¿Qué hubiese sido Mendy sin sus problemas físicos?

Rüdiger fue un líder y Huijsen volvió a ser el futbolista que se fichó en verano. El central se reencontró con su nivel en el partido más complicado de la temporada y después de haber dejado muchas dudas.

En definitiva, el equipo construyó la victoria desde la humildad, con trabajo y queriendo recordar aquello de «esto es el Real Madrid». Y no al resto del mundo, a los que escribimos, a los que hablan o a los que ladran. No, a ellos mismos y a su afición.

Ayer hubo un destello del Real Madrid de los jerarcas. Un fogonazo de aquellos que ya fueron señalados, a los que se les dijo que no valían y que desde ahí, levantaron un imperio. Esos que ya despejaron las dudas a base de noches épicas al borde de la ensoñación.

Y el Bernabéu respondió, porque necesitaba una noche así. Necesitaba volver a sentirse identificado y representado por los suyos. Y ahora vuelve la pregunta que recorre toda Europa ¿Y si sí?

Ayer tan solo se cumplió con una parte del trabajo, ahora restan otros 90 minutos para confirmar que esto no es solo un destello.

Escribir es mi pasión y el fútbol una religión en la que el Real Madrid es lo más sagrado. Soy de los que piensa que si el Real Madrid no existiese habría que inventarlo. Escribo con el corazón, que es donde tengo cosido el escudo del Real Madrid y si me pinchan sangro blanco porque me corre por las venas. Madridista Real es el rincón en el que pongo palabras a todo lo que el Real Madrid me hace sentir. Os invito a compartir conmigo este espacio al que yo llamaría hogar.

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