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Los merengues y las águilas se ven las caras en la vuelta de dieciseisavos de la Champions en busca de un billete a la próxima ronda
El Santiago Bernabéu dictará sentencia. El Real Madrid recibe al Benfica en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Champions League en un cruce que llega marcado por todo lo ocurrido en Lisboa. El resultado de la ida dejó la eliminatoria abierta, pero fue el contexto el que elevó la temperatura: ambiente hostil, investigación de la UEFA y un episodio racista que sacudió el partido durante varios minutos.
El conjunto de Arbeloa afronta la cita en un momento delicado. La derrota ante Osasuna (2-1) en Liga le costó el liderato y prolongó una dinámica irregular que ha encendido las dudas. La Champions aparece como refugio y, al mismo tiempo, como obligación. El feudo blanco exigirá respuesta inmediata.
La ida fue mucho más que fútbol. El ambiente en Da Luz resultó especialmente duro con los blancos, con Vinicius en el centro de las iras de la grada. Incluso la UEFA abrió investigaciones que podrían desembocar en sanciones disciplinarias para el club portugués.
Sobre todo, el foco quedó en el presunto insulto racista de Prestianni al brasileño, que provocó la activación del protocolo antirracista y detuvo el encuentro durante varios minutos. Ese capítulo añade una carga emocional evidente al duelo de vuelta.
No estarán dos protagonistas de aquella noche. Mourinho, expulsado por protestar, no podrá sentarse en el área técnica del Bernabéu. Tampoco estará el propio Prestianni, sancionado con un partido tras lo sucedido. Dos ausencias que rebajan el ruido externo, aunque no eliminan la tensión competitiva.

El Madrid llega tocado en lo anímico. La derrota en Pamplona dejó señales preocupantes y la sensación de que el equipo no termina de encontrar continuidad. Arbeloa necesita recuperar solidez y, sobre todo, contundencia en las áreas. En Europa no hay margen de error.
El Benfica, por su parte, aterriza en Madrid tras vencer 3-0 al AVS en la liga portuguesa, donde ocupa la tercera posición. Mantiene una línea estable en su campeonato doméstico y buscará aprovechar cualquier duda blanca para golpear.
El parte médico condiciona la previa. El Real Madrid no podrá contar con Militao, Huijsen, Bellingham, Ceballos -todos lesionados-, y, ojo, porque todo parece indicar, que tampoco con Kylian Mbappé, quien vuelve a tener problemas en la rodilla. A ellos se suma Rodrygo, sancionado y además con problemas físicos que ya comprometían su presencia. Un escenario que obliga a reajustes en todas las líneas.
En el Benfica también hay ausencias relevantes: João Veloso, Wynder, Nuno Félix, Samuel Soares y Zeki Amdouni no estarán disponibles. Tal y como se menciona anteriormente, sin Mourinho en el banquillo y sin uno de los protagonistas de la polémica en el césped, el foco se centrará bastante más en el balón.
El Bernabéu espera una reacción. La Champions no entiende de dinámicas largas ni de excusas. Es una noche de respuesta inmediata. De carácter. De autoridad. El Madrid se juega mucho más que un pase a octavos: se juega la credibilidad de su temporada.
En la previa del encuentro en Valdebebas, Álvaro Arbeloa entró a valorar varios temas importantes de cara a la gran cita de esta noche:
Sobre el presunto insulto de Prestianni a Vinicius: «No hemos vuelto a tratar el tema internamente, pero mi postura no cambia respecto a la semana pasada. Ahora mismo toda nuestra atención está puesta en el partido de mañana y queremos centrar ahí toda la energía. Las decisiones sobre ese asunto no dependen de nosotros, sino exclusivamente de la UEFA».
Acerca del estado de Kylian Mbappé horas antes de conocerse que no podrá jugar: «Kylian está en condiciones de jugar mañana. Es verdad que arrastra molestias desde hace algunas semanas, y por eso hay que destacar el esfuerzo que está haciendo. Tenerlo delante no es agradable para ningún defensa y mañana puede resultar decisivo. No creo que su cuestión pase por el gol ni por cómo los marca. Es un futbolista muy inteligente; incluso en partidos donde hay espacios o determinadas situaciones, sabe perfectamente qué debe hacer sobre el césped».
En relación a las sensaciones de Vinicius: «Vinicius se encuentra muy bien y está con mucha ilusión. Está ofreciendo un nivel altísimo y cualquier entrenador querría contar con un jugador así. Es un referente dentro del grupo y una figura clave en el vestuario. Siempre ha demostrado personalidad y valentía, y reaccionó con mucho coraje».