
REAL MADRID
Por fin el Real Madrid consigue hacer los deberes a domicilio y se lleva una victoria del Belgrade Arena.
Se le complicó el choque a los de Scariolo que pasaron de tenerlo controlado con un +13 a estar empatados en tiempo récord. Una segunda parte desastrosa empañó el buen trabajo que se hizo en el primer acto, la sequía en ataque fue una vez más lo que provocó el apagón que casi sentencia la cuarta derrota consecutiva en Euroliga.
Trey Lyles completó una primera parte sensacional, pero no pudo consagrarse en la segunda. Daba igual la forma, pero el equipo necesitaba una victoria lejos de casa como el comer. La competición continental no vuelve hasta después de la Copa, veremos con que sensaciones llega el Madrid.
Nick Calathes volvió loca a la defensa madridista con unos minutos imperiales desde la organización y la lectura de juego. Bruno Fernando se ponía las botas gracias a sus asociaciones con el base griego, extramotivado y con ganas de demostrar su orgullo. El Real Madrid se mantuvo en el encuentro a pesar de la exigencia del escenario.

Theo Maledon regresó de su lesión como si nada, todo un maestro a la hora de penetrar a canasta, impredecible y preciso. Junto al francés brilló Trey Lyles desplegando su talento ofensivo en todos los ámbitos. Desde el triple, en contraataque (Acabó la 1º parte con 14 pts)… La dualidad de Theo y Trey en ataque y Garuba en defensa y rebote le dieron a los de Scariolo los mejores minutos del choque. Cuando estos se sentaron al Madrid le tocó arremangarse, y para eso no hay nadie mejor que Okeke. Clave en los intangibles defensivos y de rebote, el estadounidense fue clave para sostener a un quinteto que traía de vuelta a Calathes, Bruno y Washington. El entreacto llegaba con los blancos mandando por diez.
El optimismo imperiaba en el Real Madrid tras completar nuevamente unos minutos satisfactorios en ataque. Okeke y Mario sellaban una ventaja de +13 que una vez más, se desvaneció en tiempo récord. La Euroliga no concede ni un minuto de respiro, sobre todo en Belgrado donde si le das margen al rival, acabas atropellado. El acierto de los serbios desde el triple con Pokusevski, Brown y Bonga fue clave en un parcial de 14 a 0, dejando el tanteo a 61-62 y levantando al público que tampoco necesita mucho para desgañitarse en estos escenarios.
Sequía ofensiva y falta de ideas que desembocaba en triples sin ventaja, con la fortuna de que Partizan anduvo igual de espeso. El choque entraba en los dos últimos minutos con tablas en el marcador, sin ningún equipo que pudiera desnivelar la balanza desde acciones ofensivas. La baza de las personales sonreía a los blancos, con la oportunidad de poder frenar los desajustes serbios. Aunque el rebote ofensivo no había sido un aspecto que dominaran los blancos, uno decisivo fue pescado por Hezonja que encontraba a Feliz que al fin veía la red desde el 6,75.